jueves, 29 de abril de 2010

Día ¿?

Esto es imposiuble. Practicamente no puedo actualizar el blog. SI no son los cortes de luz, cada vez más frecuentes, es la conexión a internet. HOy, despúes de 10 días, pude acceder a la web. "Los servidores están caidos". Pero lapu...
Es más, está es la segunda vez que escribo ya que al poner el punto final y clickear en "publicar entrada" no tengo servicio.

Como se deben imaginar, la cosa no mejora. El centro está revuelto. Apara entro de dos días se están organizando cacerolazos por los cortes de luz, por el aumento de los alimentos. Un kilo de azúacar 8 pesos! HAce un mes costaba 2.30. Esto no se soporta más.

Hace una semana la presidenta salió en cadena nacional. Su discurso fue demagogico, esquivo y claramente manipulador. SU imagen está por el suelo. Ya nada de loque diga o haga vaa poder para lo que se avecina. Los más alentadores le dan un mes de gobierno. Pensar que las elecciones son en solo 10 meses. La oposición, manga de cuervos, pide el adelanto de los comisios pero sensación termica en la calle está demasiado caliente como para menterse en un cuarto y elegir el futuro del páis.

Cadena nacional nuevamente, me voy a escuchar, despúes les comento que dijo.

jueves, 22 de abril de 2010

Día 36, Expectantes

La pobreza disminuyó, o al menos eso es lo que el gobierno quiere hacernos creer. Lo cierto es que en las calles se ven cada vez más gente juntando cartón y durmiendo a la intemperie. La plaza frente a la oficina se volvió en un camping virtual, asilo de vagabundos. Nunca fui al Central Park de Manhattan pero puedo suponer que el paisaje es similar. Tengo una cultura cinéfila americana, los estereotipos calan fuerte en mi.
Es tremendo caminar por la cuidad y verla caerse a pedazos. Es el contraste entre la arquitectura fascinante de Buenos Aires y la desazón de sus veredas. La gente pidiendo monedas, los punguistas, la marginalidad total.
En el trabajo las cosas siguen su curso. Volvimos a utilizar la computadora asíque también volvió María la del Barrio y Lady Gaga. Ya estoy acostumbrado y hasta me enganché con la novela, al menos cuando el señor John no está, que suelen ser en pocas ocasiones ya que sentó residencia permanente en el país. Fue designado como supervisor general de la sucursal. Hoy trajeron su escritorio. Tenerlo en frente le da una impronta mucho más institucional a la cuestión. Junto con sus pertenencias trajo el logo de la empresa. Ahora una de las paredes está vestida con un retrato de Santa guiñeando el ojo. Cada vez que la veo me viene una extraña sensación al a navidad. Tengo ganas de que llegue esa fecha, que se yo, solo para varear y ver si con una celebración de ese tipo los ánimos de los argentino se calman.
Hoy dijeron en la radio que la presidenta de un momento a otra dará una conferencia de prensa. Espero que sean, mínimamente, buenas noticias. Se presume que sus palabras giraran en torno a la necesidad de suavizar la cuestión en los limites con Uruguay. LA corte de la Haya ya dictó sentencia al respeto y ahora se espera que se levante el corte en la zona de Gualeguaychu. Estaremos expectantes.

martes, 20 de abril de 2010

Día 35, una pinturita

Ayer les comentaba que descubrí que el petizo mala onda devenido en el empleado del mes, hoy el señor John lo felicitó por su buen desempeño, estaba viviendo de polizón el la oficina. Es increíble que con el dinero que gana no se alquile, aunque sea, un cuarto en un hotel. Por esa costumbre que tienen el Polo Norte de vivir donde trabajan, sin pagar hospedaje, al duende se le pegó la costumbre de la tacañería. Es increíble las vueltas que da para no pagar a medias el café siendo que el es el único que lo toma. Ayer decidí no comprar más café, si quiere o que se compre él el paquete o que vaya a la maquina, meta la monedita y consiga su taza caliente.
Parece una actitud medio mala onda la mía pero es que estuve haciendo cuentas. Después de pagar el alquiler, el cable, la luz, el gas, el agua, las expensas, y puff, todo lo que mes a mes hay que afrontar y el sueldo no me alcanza por lo que estoy tratando de reducir gastos lo más posible. El tema es que no hay mucho de lo que pueda prescindir y a decir verdad, un kilo de café al mes no hace la diferencia. Quizás deba buscar un departamento más chico o que se yo, algo.
Pero bueno, basta de hablar de dinero. Estoy contento porque hoy Tommy hizo un dibujo de su familia y me lo regalo, asíque mi heladera tiene una nueva obra de arte. Ese si que es un enano del que me siento orgulloso. Los padres están ahí, tratando de recomponer lo que a mi parecer no tiene mucha solución y el señorito se la re banca.
Por suerte a mi hermano Martín y a mí nunca nos tocó vivir una situación por el estilo. Nuestros viejos se llevaban de maravilla y eso se notaba del desayuno a la cena. Hay días que extraño horrores tenerlos a mi lado. La vida tiene eso, te da y te quita. Supongo que a Martín le debe dolor que el viejo no conociera a su hijo; pensar que murió dos días antes de que Tomas naciera. Por eso mismo Tommy es Tomas, como papá. Se lo extraña al viejo.

lunes, 19 de abril de 2010

Día 34, lunes 19 de abril

Lunes. Ayer llovió torrencialmente. Fue uno de esos días en que me siento feliz de no tener auto. El granizo, una vez más, destrozó todo lo que se interpuso entre el cuelo y el suelo. Pero yo la pasé bomba, en casa, tomando mate con mi hermano y jugando con mi sobrinito a la x-box. Como seguimos convulsionados decidimos suspender el domingo al aire libre por una tarde de churros y casucha.
Por suerte desde el sábado no volvimos a tener problemas con la electricidad. Aproveché para informarme sobre como sigue la situación en el país. Elegí leer medios internacionales ya que sospecho que los medios de comunicación del país están bastante comprometidos con la guerra que desde hace un tiempo vienen desatando con el gobierno y no son para nada objetivos.
Según El País, de España, el gobierno está la peor crisis de legitimidad que vivió desde que De la Rua estaba en el poder. Los índices de la pobreza, la desocupación y la inflación lo ponen en el ojo de la tormenta y todo indica que el gobierno podría caer de un momento a otro si no logra recomponer su imagen completamente desgastada. Los partidos políticos opositores aprovechan la situación para ganar terreno mientras que la sociedad toda, nuevamente, pide que los líderes abandonen la Casa Rosada.
Hablando con el señor Jhon, él sostiene que hay que estar preparado para lo peor pero que de todos modos, no seria la primera vez que la empresa de Santa atraviesa un momento de tensión tan extrema. Según él, disponemos de un plan de acción, el cual todavía no conozco, para garantizar que las actividades sigan su curso normal. Al parecer Santa.inc tiene privilegios más allá de las fronteras del país en el que se encuentre y eso garantiza nuestro trabajo.
Ya me paso hace 9 años, cuando perdí mi anterior empleo por culpa de la crisis así que la noticia de que aunque se venga el cielo a bajo voy a poder seguir con mis labores y asegurarme un sueldo es una noticia que no puedo desestimar.
Hace días que tengo algo de data del duende. Estuve indagando por aquí y por allá y logré atar algunos cabos, seguro mañana les cuento un par de cuestiones sobre él. Por lo pronto les comento que descubrí donde vive. Al parecer desde la misma noche que llegó a la oficina se instaló ahí. Aún no sé como hizo para conseguir una copia de la llave pero la cuestión es que cuando nos vamos cada tarde el da una vuelta a la manzana y vuelve al edificio. El petizo no sabe que lo seguí, veremos si algún día me animo a encarar una charla al respecto.

sábado, 17 de abril de 2010

Día 33, ¿o es 32?

Hace cuatro días que se están produciendo cortes de luz de varias horas. Es una locura, no se puede hacer nada. El primer día estuvimos casi 24 horas sin electricidad. El gobierno asegura que fue un sabotaje a la central que abastece a la capital pero una vez restaurado el servicio, no tardaron más de 4 horas en volver a dejarnos sin electricidad. Después, la luz se va y cuando vuelve no es potente, por eso decidimos en la oficina volver al trabajo manual para que las computadoras no se quemen y en casa, no prender ningún aparato electrónico. Es sumamente engorroso trabajar así y ni que hablar de la vida diaria. Los Subtes no andan o lo hacen con servicios de emergencia solo en determinados momentos del día. En el momento del apagón mayor todas las formaciones se pararon en los túneles. Que caos vivió esa gente. Fueron evacuadas por el personal, teniendo que caminar sobre las vías. Y claro, las telecomunicaciones se vieron también perjudicadas, todo colapsó y como era de esperarse, unos cuantos aprovecharon la impunidad de la noche para saquear negocios o realizar actos de vandalismo que van desde rupturas de vidrios de edificios oficiales, locales y casas de familia hasta pintadas en contra del gobierno. Basta con pararse en la ventana para ver como la ciudad está revuelta. Es todo tan triste, y la gente mezcla de gris y rojo de calentura.
No sé como carajo vamos a seguir y no me refiero a la electricidad, sino al trasfondo; a los sabotajes para desestabilizar al gobierno, a los reclamos justos que se mezclan con tanta fantochada política y quedan minimizados. A riesgo de parecer extremista, hay que esperar lo peor y lo peor, como siempre, le toca a la clase media y a los pobres.

Sobre el duende que decir, ahí anda, es buen tipo, súper laburador; en estos días de locura trabajamos codo a codo para hacer las cosas lo mejor posible. Ayer estábamos separando cartas por países y de pronto empecé a tararear Bad Romance sin darme cuenta, si, ya me la sé de memoria. El enano esbozo una sonrisa y, contagiado por mi tarareo, empezó a seguirme. Terminamos los dos cantando a grito pelado. Siempre está bueno un poco de distensión en medio de tanto aire viciado.

miércoles, 14 de abril de 2010

Día 29. Martes 13, ¿Hace falta agregar algo más?

No soy supersticioso, pero el próximo martes 13 no salgo de mi casa aunque tomando los parámetros de hoy, seguro se me cae el techo encima o me explota la teve de plasma en la cara.
Llegué contento al trabajo, escuchando música en el ipod y con expectativas de llegar al final del día sin nada de trabajo atrasado. Si bien hoy fue una de esas jornadas en donde no da gusto salir de casa. Llovía pero no tanto. Me lo tome con calma hasta que el primer timbrazo del teléfono comenzó a taladrarme la cabeza. Uno de los camiones estaba parado en medio de una manifestación y si, a quien se le ocurre enviar por tierra de Ushuaia al polo norte un cargamento. Hora y media más tarde otro cargamento llegaba a la oficina. ¿Dónde carajo me meto 10.000 osos de felpa? Nos pasamos 2 horas discutiendo con el chofer quien terminó dejando los osos en un contenedor en la calle y luego estuvimos más de 4 horas mandándolos al 3er subsuelo. Trabajamos como monos bajo la lluvia tratando de que no se echen a perder. Una locura, y la gente que nos miraban. Ni almorzar pudimos.
Para completar el hermoso día, la luz se cortó justo cuando estábamos a punto de bajar. Gracias a dios la puerta del ascensor no se cerró pero tuvimos que bajar 13 pisos por escaleras. Divino.
Lo mejor es dormirse y esperar que acabe el martes 13.

lunes, 12 de abril de 2010

Día 28, algo se está gestando

El fin de semana tenia intención de disfrutarlo con Tommy pero la cosa no salió como lo esperábamos.
El sol en lo alto calentaba Buenos Aires aunque la cuidad no lo necesitaba para entrar en calor. Hace unos meses largos que todo está bastante jodido por acá. Si viven en Argentina no es novedad esto que les cuento y si me siguen desde que comencé a escribir en el blog, tan poco. Pero hasta ahora las manifestaciones venían dándose durante la semana, que es donde más molestan. Es sabido que un corte de calles, una marcha y los escarches en los edificios estatales cobran una resonancia mayor cuando el ciudadano común se ven en el medio del problema. Por eso es raro que un domingo también estén con los bombos y pancartas.
La plaza no era el mejor de los lugares para estar con un chico, por eso intentamos ir al cine pero la cartelera era bastante pobre, así que no quedó más que pasar por el videoclub y alquilar, otra vez, El expreso polar.
Sea como sea, no podía quedarme con la bronca y decidí canalizarla averiguando que cornos pasa en mi cuidad. No soy de las personas que miran noticieros o leen los diarios y menos mientras desayunan. Estoy bastante medido en la realidad como para que me disparen desde temprano con cosas desagradables, las cuales ya sé que suceden.
Me conecté a Internet, entré de a uno por vez en los diarios más destacados del país, Clarín, La Nación y Página y me di cuenta de que me equivocaba. Si lo que decían esos medios de comunicación es cierto, si los vaticinios no son pura fantochada, un medio para debilitar a un gobierno, al que no hace falta que nadie lo debilite, porque están en las últimas, la cosa se iba a poner fea en las próximas semanas.

Recién escribí un párrafo extensísimo, un resumen de que es lo que pasa en el país pero me puse a reflexionar sobre el motivo por el cual escribo este blog y caí en la cuenta de que ese párrafo contrariaba la misión principal del mismo, tratar de…retómenos.
Cuando comencé a contar mi día a día en SANTA.INC lo hice con la intención de compartir con ustedes cosas que en mi cabeza no terminan de cerrarme pero según pasaban los días, lo habrán notado, terminé inmerso en una rutina que no tiene nada de maravilloso, aun así no pare de escribir. Sin embargo ahora, ante lo que entiendo puede significar un momento histórico, me reuso a salir de la burbuja en la que me metí o me metieron, vaya uno a saber, como si prefiriera lo que a priori parece un cuento de hadas y duendes mágicos a una realidad violenta y a un posible golpe de estado.
¿Cuántas personas estarán en este momento en mi mismo estado? O peor aun ¿Cuántas personas en el país están en un estado anterior, en el que la burbuja muestra solo el reflejo de su propio ombligo? No quiero ni imaginármelo.
Definitivamente está pasando algo grave, algo que desplaza lo particular hacia un lugar en donde o hacemos algo en conjunto o nos atenemos a las consecuencias.
Desde aquella tarde en la que el helicóptero del ex presidente abandonaba la casa de gobierno con el primer mandatario en su interior, y los posteriores días de violencia, que no sentía el pánico por lo que puede llegar a pasar, quien sabe, mañana mismo. Creo que de un modo u otro no puedo dejar de lado la serie de hechos que se suceden a mi alrededor y son igual o más importante que trabajar para alguien que hasta hace un mes creía que no existía.

viernes, 9 de abril de 2010

Día 25, viernes otra vez

Otra vez llegue diez minutos tarde. La mañana pasó rápido. El señor John nos honró con su presencia y 2 docenas de medialuna de manteca. De todos modos, comí solo 3. Hoy tenia ganas de algo salado. No hay nada que me venga bien, jajaja lo sé.
El señor John es súper macanudo, estuvimos hablando de cómo surgió la necesidad de poner una oficina de Santa.inc en Buenos Aires.
Al parecer una serie de variables favorecieron que Buenos Aires y no Rio de Janeiro sea el lugar elegido en el Conosur. El motivo principal es que en Argentina, como la mayoría de los países de la región, se habla castellano. Antes todas las cartas de latino America eran destinada a Canadá pero los empleados tardaban demasiado en descifrar lo que los niños (y los padres) escribían, sobre todo por el uso del lunfardo. Pero aun estando en Argentina hay cuestiones de ese tipo que se escapan, como que en ocasiones llegan cartas en francés, ya ha pasado, que vienen de las guayabas o en portugués, de acá al lado, Brasil. Igualmente, es cierto, hay palabras que no entiendo y solo al googlearlas puedo sacarme la duda de que es lo que significan y como soy aplicadito, estoy armando una lista para no tener que buscar dos veces la misma palabra. Se trata de agilizar la cuestión.
Por otra parte, el duende anduvo bastante callado hoy, se ve que la presencia del señor John lo intimida. Al fin alguien que lo logra ponerlo en su lugar. Sigue tomando mucho café, y le dio sin asco al as facturas, es la primera vez que lo veo comer. Yo le digo que se le va a hacer un agujero en el estomago pero no me da pelota, es más lo saborea con más ganas, parece que lo hace apropósito.
Casi, casi me agarra un ataque. Es que a eso de las doce el mediodía estaba que me moría de hambre. Había pedido supremas de pollo a la napolitana con papas fritas. De solo pensar en mi almuerzo se me hacia agua la boca pero de repente unos bombos comenzaron a escucharse a lo lejos. Era una manifestación que terminó instalándose en la puerta del edificio. Todo demasiado conveniente, para alguien más, claro está. El ruido era molesto pero más molesta me ponía la idea de que el delivery no pudiera surcar el mar de encapuchados. Como es típico de estos casos, todos los negocios cercanos bajaron sus persianas pero por suerte, aunque con 20 minutos de retraso, la comida llegó y fui feliz.
A la hora de la salida aún estaban esos inadaptados sociales, dale que dale, con el bombo y los cantitos políticos. No me pregunten que reclamaban porque a estas alturas no me interesa que es lo que puedan llegara pedir nadie. Sé que está mal, que es una muestra de falta de interés por cuestiones que hacen al que hacer diario del país en el que vivo, pero es muy molesto tener todos los días la cuidad cortada por acá y por allá. Por suerte no pagué el boleto del subte, al fin una buena, porque los trabajadores, oh casualidad, también se estaban manifestando, pero esta vez, de un modo que no jode a la gente que labura.

Cortitas de viernes

9.45 am
Estoy cansado de esa gente que te corta la calle por cualquier motivo! no me importan sus reclamos! Solo quiero llegar a horario!

12hs
Falta una hora para el almuerzo y estoy que me muero de hambre. Estoy con antojo de suprema de pollo a la napolitana con papas fritas

12.45
Ah, liiiisto. Tengo un grupo de manifestantes frente a la oficina. Espero que el delivery pueda llegar sino voy a estar de muy mal humor

jueves, 8 de abril de 2010

Día 24, cash

Hoy es día de pago y por lo tanto día de cobro. Me quedé atónito cuando vi el cheque del petizo mal hecho. Gana más del doble que yo pero claro, en el polo norte el costo de vida debe ser mucho más alto que en Argentina.
Nos pasamos parte del día hablando de cómo es vivir en medio de la nada.

-Una cagada

Me lo imaginaba. Porque es todo nieve y más nieve. Si hasta los chóferes se pierden cada dos por tres. Todo queda a hora, hora y media de trineo asíque todos los duendes viven en un complejo de departamentos en el mismo taller de Santa. Lo interesante es que prácticamente todos los que trabajan ahí, y por vivir ahorrando, tienen un pasar económico holgado. Claro, ¿En que cornos vas a gastar el dinero? Por eso el 26 de diciembre, fecha en el que el taller entra en vacaciones, invierten parte de lo que ganaron durante el año en vacaciones. Lo extraño es que no eligen destinos calidos sino lugares fríos.

-Somos seres del invierno, odiamos el calor.

Asíque no es raro ver a duende en centros invernales. Les gusta esquiar y el chocolate con malvaviscos junto a la chimenea de un hotel 5 estrellas. Mientras me contaba eso trataba de recordar cuando fue la última vez que me tome vacaciones pero vacaciones enserio. Creo que fue hace 4 años, cuando mi hermano se distanció de su mujer por unos meses y me pidió que nos fuéramos un fin de semana a la Mar del Plata y terminamos quedándonos dos semanas. Desde ahí que no me tomo un descanso fuera de casa, es que siempre hay algo que arreglar, cosas que pagar y el dinero se esfuma rápido. De todos modos, y aunque recién sea el primer mes en la oficina, estoy decidido a juntar dinero para irme a algún lado, algo lejos, quizás España o Italia a visitar a los tíos. Aunque tampoco estaría mal ver que onda con el taller de Santa pero claro, todos tenemos el mismo periodo de vacaciones. Por más que llegue y golpeé la puerta no me van a abrir.

-Quien te dice que un día no te lleve, no es tan lejos como parece.

Quien les dice, por ahí un viajecito al corazón de la organización ayude a entender mejor mi trabajo y claro, estaría bueno que me paguen un viaje al otro culo del mundo.
La vuelta a casa fue otra vez un destre. El colectivo quedo en medio de una manifestación por lo que decidí bajarme y tomar el subte, pero no fui el único que tubo esa idea. Viajé apretujado. Por suerte estoy a unas 30 cuadras. No quiero imaginarme lo que debe ser ir al conurbano

miércoles, 7 de abril de 2010

Día 23, Enrarecido

Hace unos días que la ida al trabajo y la vuelta a casa está complicada, pero es Buenos Aires y nos vamos acostumbrando, así como nos acostumbramos a que Gualeguaychu tenga cortada la frontera con Uruguay y nos acostumbramos a mirar dos veces antes de abrir la puerta de calle. Es así, la vida te incita a que todo el tiempo te acostumbres a nuevos hábitos de existencia, muchos de los cuales están en relación a la inseguridad, a la pobreza y los juegos de la política y la marginación y todo termina en salir a la calle y obstruir los caminos para hacerse escuchar. Todo está bastante jodido pero somos una urbe hecha y derecha, ¿que más podemos pedir? Si, hay utópicos, gente que piensa que cortar una ruta va a hacer que una empresa extranjera instalada en suelo vecino se marche y deje de contaminar, que quemar comas puede darnos más planes sociales y vaya si esos planes son la solución a algo (si, soy irónico): Todo el tiempo hay manifestaciones, frente al congreso por leyes ecologistas, frente a otros organismos estatales reclamando por los verdaderos índices de inflación, en cualquier calle importante por cualquier tema menos y mientras tanto nada cambia. Nada, ni siquiera el humor de los que todo el tiempo llegan tarde a sus empleos, lo que cansados tras la jornada laboral se estancan en un embotellamientos. El humor es siempre el mismo, inmutable, de resignación ¿Qué podes hacer? ¿Acaso te vas a bajar del bondi a pelearte con la gente con la cara tapada y palos en la mano? No, te quedas sentado y te dispones a resignarte. Ese es el panorama en la Argentina 2010.
Hoy llegué, una vez más, tarde a la oficina. Estar en el microcentro no ayuda a agilizar el tramite. Taxis, colectivos, autos particulares, motos, piqueteros y activistas, todos hacen de la hora pico, una verdadera hora pico. Así que llegué y me encontré con mucho trabajo. Estuve todo el día de acá para allá y cuando tuve tiempo de sentarme y comerme una ensalada no había conexión a Internet, todo mal. Otro típico día en la vida de un empleado administrativo.

Día 22, cansado

Hay días que son interminables. Son casi las 9 de la noche y sigo con cuestiones laborales entre mis manos. Tremendo. Necesito vacaciones o al menos un poco más de tiempo para mi, para despejarme y hacer cosas que me den placer.
Después de tanto esperarlo, hoy empecé los cursos. Venia deseando ponerme a leer algo académico. Cuando te pasas un par de años entre apuntes y más apuntes te acostumbras a la rutina de la universidad pero luego te recibís y es rara la sensación de no tener que cumplir con lecturas, concurrir a clases, dar exámenes, aprender. Soy de las personas que necesita aprender constantemente para no sentirme estancado en la vida. Por ese motivo me anoté en cursos de aprendizaje a distancia. Estoy contento, agotado pero contento de seguir metiendo cosas en mi cabeza, cosas que me van a beneficiar laboralmente, que vienen a llenar espacios vacíos en el curriculum y que seguramente me aligeraran la carga en la oficina. Está bueno poder aprender cuestiones relacionadas al trabajo que estás haciendo actualmente, te hace sentir un poco más útil.
Pero yo sé, acá lo que menos importa es mi vida, todos están pendientes de las aventuras del enano pero ¿Saben qué? Si quieren leer de él que se arme un blog con sus anécdotas. No, bueno, no voy a ser extremista pero la verdad es que estoy para atrás, agotadísimo mentalmente y el petizo no ayuda. Todo termina siendo un juego para él. No sé de donde saca pilas pero lo que si sé, o al menos intuyo, donde está viviendo. Mañana, o pasado, según las fuerza de voluntad que tenga para levantarme temprano, voy a desenmascarar a ese okupa. No se equivoquen, no soy el malo en esta historia, solo persigo la verdad. Ok, tengo un poco de maldad, pero también mucho de detective.

lunes, 5 de abril de 2010

Día 21, Shhhh no digas chocolate

Si veo un solo trozo de chocolate, sea en forma de huevo, conejo, gallina u cualquier otro, creo que devuelvo. El domingo mi hermano, mi cuñada y Tommy vinieron a almorzar a casa y de postre hubo, como era sabido, mucho huevo de pascuas. Ufff, me siento tan descompuesto. Comimos tanto, pero tanto que a gatas llegué a la cama a la noche. Tendré que sumar a mi lista de cosas que aborrezco por sobre exposición, al chocolate. Ni panqueques de dulce de leche, ni lemon pie, ni pastlitos, y ahora el chocolate en forma ovalada. Es difícil competir con el estomago de un chico de 8 años. Definitivamente no puedo ponerme a su altura y comer todo lo que él come solo para acompañarlo.
Asíque la semana comenzó con descompostura estomacal. Estuve todo el día hundido en el sillón como una piltrafa para colmo, ahora con chiche nuevo, tuve que aguantar al duende y su nuevo fanatismo: María la del Barrio. Si, se le dio por mirar la novela en donde Thalía es basurera. Internet puede ser algo grandioso, de mucha utilidad pero también el peor de los castigos. Durante la mañana, y de modo sistemático la cabeza me explotó con un “Rah-rah-ah-ah-ah! Roma-Roma-ma-ah! Ga-ga-ooh-la-la!” y después la hora de la novela. Llega un punto en que quiero que se corte la luz, que caiga una bomba o suceda algo para que la cancioncita se detenga y no pueda ni escuchar a Gaga ni ver a Thalia.
Tan pero tan descompuesto estuve que de solo ver la sorpresa del Kinder que le he regalado al duende se me revolvió el estomago pero el contentísimo con su rompecabezas de 1000 piezas. Que ni se le ocurra que lo voy a ayudar a armarlo. Cero paciencia la mía.
Basta de cachara, me termino el té digestivo y me meto a la cama. No tengo ganas de saber del mundo ni que el mundo sepa de mí.

sábado, 3 de abril de 2010

Día 20, Sábado con Tommy

Tommy es mi sobrino de 8 años preferido y no por ser el único sino porque es casi el hijo que aún no tuve pero tampoco me preocupa demasiado el asunto. Ya llegará el momento de ser padre. Por lo pronto disfruto de malcriarlo. El sábado pasado estuve complicado pero este no se me escapaba. Lo llevé a la plaza, comimos algodón de azúcar y le aproveché para contarle en donde trabajo. No me creyó. Me lo temía, y eso que es chico, pero mi hermano lo cría como nos criaron a nosotros. De todos modos, no puedo culparlo si siquiera yo sé de que va todo esto. Seria lindo que un día pueda mostrarle mi trabajo, las cartas, al duende. Quizás algún día lo haga, mientras tanto me la paso tirado en el pasto mirando las nubes y ensuciándome las manos con helado en palito.

viernes, 2 de abril de 2010

Día 19, ¿Y esto con que se come?

El placer de que sea la hora de la salida un día viernes es inigualable y más si es viernes y salimos una hora antes.
Cumpliendo con su palabra, el señor John llegó temprano en la mañana para trabajar a la par nuestra, estuvo bueno porque así puedo entender un como mejor como funcionan las cosas acá pero lo malo es que no pude estar mucho en Facebook o Twitter. Una cal y una de arena, supongo.
Como se imaginaran el duende se portó como un señorito ingles, es lindo verlo sentado y en paz leyendo cartas. Hay momento en que me gustaría agarrarlo distraído y apretarle los cachetes al cachetoncito ese. Y hablando del duende, se pasó todo el día realmente misterioso moviendo de un lado para el otro un paquete. Primero lo tenia en el cajón de su escritorio, de la nada lo llevaba a la cocina, luego regresaba al trabajo y me espiaba, si me paraba para ir a tomar agua o prepararme un té me seguía, luego movía el paquete al baño, la habitación de los sacos de cartas y luego volvía al cajón de su escritorio. Me tenía completamente intrigado. Sabia que ese era el regalo que había prometido ayer y la verdad, lo quería ya pero no lo tuve más que esperar hasta las tres y media de la tarde, cuando el señor John no dio la noticia que a las cuatro nos retirábamos para disfrutar del feriado. El día de ayer había comprado un huevo para el duende y al ver que el señor John estaría todo el día con nosotros me pareció una situación incomoda darle un regalo al petizo y al yankee no asíque a la hora del almuerzo pasé por un maxi quiosco y compre otro huevo. La situación estuvo bien resuelta ya que John nos obsequió, en nombre de Santa, un huevo gigante a cada uno. Los ojitos saltones del duende se desorbitaron aun más de lo natural al ver tamaño huevo, el que casi lo igualaba en tamaño y me arriesgaría a decir, en peso. Bueno exagero, ¿pero no hubiera sido cómico ver al duende tratando de abrazar un huevo de su altura? De todos modos era inmenso. Tomas va a estar feliz de romperlo este domingo. Nos daremos una panzada de chocolate con mi sobrino. Luego saque de mi mochila mis obsequios y ambos se sintieron alagados. No hay mayor alegría que regalar algo y ver en la cara de quien recibe el presente la gratitud. El huevo del petizo era un Kinder, creo que lo había adelantado, bueno le pedí que lo abriera y serio me dijo:
-De ningún modo, los huevos se abren el domingo.
-Si, pero veamos que juguete te trajo
-No, de última el domingo te mando un mail y te cuento
-No me aguanto, dale
-No
-Ufa

El señor John se río de la situación que ahora que lo pienso debió ser bastante tonta. Ahora solo quiero que llegue el domingo para leer el mail. En fin, después llegó el momento culminante de la jornada. Esperé, esperé y esperé y nada. Acomodamos algunas hojas, despedimos a Olmedo, apagamos las computadoras, cerramos la oficina, llamamos al ascensor y nada. Bajamos, piso 12, piso 11, piso 10. Nada. Piso 9, piso 8, piso 7, piso 6 y nada. Piso 5 y así hasta planta baja. Estaba medio triste y solo podía abrazarme a mi mochila buscando algo de consuelo cuando, antes de salir del edificio, el duende me tira de la chaqueta y me pide que baje entonces saca de su bolso el bendito paquete y yo, completamente emocionado, lo agarré cuando el me dijo;

-Ya sé que sos ansioso, dale abrilo, si igual ni a la parada del colectivo va a llegar el envoltorio.

Apresurado lo abrí y… y era un portarretrato trucado de los dos vestidos yo de duende y el de Santa. Me quedé helado. Si, esperaba un chocolate pero lo que había recibido era mucho mejor. Lo mire, él me miró y nos abrazamos hasta que empujándome nos separo.

-listo, no pidas más abrazos hasta navidad, lo único que falta es que se empiece a rumorear que entre vos y yo…

Volví a casa súper feliz, como cuando era chico y desayunaba el domingo rosca de pascua junto a mi familia. Es una bendición estar vivo y rodeado de gente que vale la pena.

2.08

Con bastante trabajo y el señor John rondando... no puedo escribir demasiado.

Vi al duende esconder un paquete, ¿Será es mi obséquio? Yo tengo el suyo en la mochila y cuando salí por el almuerzo le compré algo al sr. John

jueves, 1 de abril de 2010

Día 18, Como perro con dos colas

Feriado nacional y, como muchos, la pasé trabajando. Es lo que hay. Cuando sabes lo que es buscar un trabajo y conseguirlo a fuerza de transpirar la camiseta terminas entendiendo que resignar un feriado no es nada malo y claro, el conejito de pascuas me recompensó.
La mañana estuvo bastante calma. El saco con cartas no era abultado asíque asumimos que el día de hoy iba a ser como el de ayer, de mucho ocio. Igualmente, pasamos la mañana en una reunión con el señor John. Al ser primero de mes y como suele suceder en muchas empresas, era momento de plantear lineamientos mensuales para comenzar a activar la verdadera tarea que nos ocupa, administrar todo el área latinoamericana y así llegar a diciembre en tiempo y forma. ¿Cuántos países se encuentran bajo la esfera de la denominada Latinoamérica? Más te 30 seguro. Bueno, definitivamente habrá que generar un sistema de clasificación eficiente. Hace unos días me viene rondando la cabeza un sistema que podría funcionar y aunque no lo tengo completamente estudiado, hoy fue el momento adecuado para introducirlo. El señor John está de acuerdo en la necesidad de planificación, la idea le pareció interesante y hasta se comprometió ha venir al menos una vez a la semana a supervisar personalmente la cuestión, al menos hasta que la cosa funcione.
Pero pasando a lo que realmente importa, sobre todo porque después de que ayer el duende almorzara mirando a GAGA y de que anoche me pasara 2 horas limpiando el teclado lleno de miguitas, este mediodía nos llegaron las dos computadoras que habíamos pedido. En realidad habíamos solicitado una, ya que el duende no capta una de computación, están bárbaras, tienen pantallas táctiles. Estamos algo emocionados. Además, el duende logró despojarse de su escritorio de caja de manzanas deliciosas por uno digno. Intentamos con el señor John jugarle una pequeña broma al petizo extraviando su portarretrato trucado de Lady Gaga y él disfrazado de mujer maravilla pero el chiste duro poco y nada porque al ver su carita mojada de lágrimas nos partió el corazón y se lo devolvimos. Pagaría por saber si ya le ha dedicado “una” a la PopStar Norteamérica.
El momento distendido de la tarde surgió cuando el señor John se retiró. El duende improviso unas orejas, dientes y cola y hasta la hora de salida me pidió que lo llamara Conejo de pascuas y me prometió que si lo hacia mañana viernes iba a recomenzarme con algo que sin duda me iba a gustar. Nos reímos tanto. No se imaginan lo divertido que fue la situación. De camino a casa pasé por una chocolatería, en la vidriera, decorada típicamente de pascuas, había decenas y decenas de conejos de chocolate y huevos de todos los tamaños y pensé que seria algo incomodo que mañana él cumplía con su promesa y me obsequiaba lo que supongo será un huevo, y yo no tenga nada para retribuirle así que rompí el chanchito, cosa que duele hacer a esta altura del mes, y le compré un Kinder sorpresa gigante. Debo reconocer que soy algo infantil y a la hora de elegir me quedé con el kinder porque me emociona la idea de descubrir que juguete trae, por lo que mañana estaré más pendiente de eso que del regalo prometido.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Día 17, Cri cri, cri cri

Si volaba una mosca era capaz de seguirla con la mirada y hasta pararme y caminar en cunclillas buscando un poco de división o al menos algo que hacer. Hoy en la oficina no pasaba nada y como no volaba ni una mosca el duende no tuvo mejor idea que molestar al único ser viviente que tenía a mano. YO.
¿Cuántos cafés puede tomar un duende antes de que el intestino delgado le comience a fallar? Conté, si, conté cuatro cafés de taza grande a la mañana y cuatro por la tarde. Aun conservo el papel en donde se ven las rayitas que indican cada café. Voy a tratar de sacar un promedio, primero de cuanto café consume a la semana y si es posible, cuanto al mes. Y claro, después de tanta cafeína lo lógico es que el enano saltara de un lado para el otro.
Lady Gaga sonó durante UNA HORA en el break del mediodía. Opté por almorzar en la cocina pero aún habiendo cerrado la puerta podía escucharlos alaridos al son de Just Dance. ¡Jesucristo!
La hora del almuerzo pasó, me dispuse a recuperar mi laptop, aun sigo esperando que la empresa ponga una suya, y tratar de adelantar algo de trabajo atrasado. Tipear no es una buena opción cuando tenes un sujeto que no mide más de 70 cm pasando por debajo del escritorio, entre tus pies, tirandote de la chaqueta para que le prestes atención. Mientras jodia y jodia tuve oportunidad de mirarlo en detalle: ¿Será que todos los duendes se parecen a los enanos de Willy Wonka? Si, los Loompa, esos que cantaban y bailaban en la fábrica de chocolate. ¿Los gatos de Fort vendrían a ser los Loompa en el circo bizarro de la tele de la tarde? Es espeluznante, ambas dos cosas; les juro que si no es parte de la misma tribu son primo-hermanos lejanos.
Llegó un momento en que me harté, me puse firme y lo entendió. Estamos acá para trabajar, le dije pero era cierto, o relativamente cierto, no había mucho que hacer, así que después de pensar un poco improvisamos una carrera de embolsados con los sacos de cartas que teníamos, de la puerta de la oficina al ascensor. Perdí pero porque hizo trampa, se cruzó en mi camino y terminé rebotando contra la pared. Esta vez no es la rodilla o la muela sino la cabeza la que me molesta, tengo un chichón que me genera jaqueca aunque no sé si me vino del golpe o de la sola idea de que tanto el jueves como el viernes santo tengo que trabajar. ¿No será que acaso Santa es judío? Como se imaginaran no me simpatiza demasiado la idea, en cambio al duende pareció no molestarle. No tengo noción de donde está parando el enano ni que hace en su tiempo libre. Tal vez sea hora que intente trabar amistad con el petizo, no debe ser fácil estar lejos de todos sus amigos, parientes o lo que sea que tenia en el Polo Norte. Quizás un día le preparo una cena o algo ¿Tendría que esconder a Manuela? Quien me dice y los duendes son como ALF que les gustan los gatos y no para acariciarlos. Si, estoy delirando, mejor me voy a ver algo de tele. Hasta mañana.


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2.31

Ayyyyyyyyyy, Basta, el duende se pone cargoso, me molesta y no puedo adelantar el trabajo! encima estoy mal humarado porque mañana tengo que venir a trabajar. Que clase de sujeto es Santa que no respeta los feriados

Che, ¿Santa no será Judio, no?

1.53

Estoy antojado de helado! Frutilla al agua y Limón al Champan. El duende dijo

-Chupate el limón y a mi dame el Champan...

Ahora me pregunto ¿El Champan los pone mimosos? :S

12.01

ahora que lo veo bien, el duende mala onda se parece a los enanos de Willy Wonka, los Loompa :S

Mejor vuelvo a lo imporante, pensar que quiero almorzar. El hambre hace estragos en mi.

martes, 30 de marzo de 2010

Día 16, Sin magia

Mi niñez no fue, por así decirlo, una niñez ideal, si pensamos en el ideal desde la visión de un chico de 7 u 8 años que espera para cada ocasión especial para recivir juegos y juguetes. Mi viejo trabajaba en una fábrica textil y a decir verdad el dinero alcanzaba ahí, para lo justo y necesario. No puedo quejarme, a mi hermano y a mi nunca nos faltó de comer; tuvimos la mejor educación que la escuela estatal podía brindar, algo de lo que muchos padres de hoy pueden sentir melancolía ya que, no sé si es un tema de los planes de estudios, de falencias gubernamentales o del descarrilamiento de los jóvenes, pero la escuela ya no es lo que era. Pero no quiero hablarles de mi sino de lo que me pasa a menudo en el trabajo.
Varias veces me he encontrado lagrimeando mientras leo alguna de las tantas cartas que recibimos a diario. Salvando el que a menudo se complica entender que quisieron poner, es maravillo el encontrarse cada día con que en un mundo que se cae a pedazos por donde lo mires, sigue existiendo tanta inocencia.
No les voy a mentir. No tengo porque. No creo en mucho de lo que pasa a mi alrededor. Soy grande y hace bastante, creo antes de nacer, que sé que Santa no existe y por más de que tenga a mi lado a un duende, por más de que levante el teléfono cada vez que suena y mantenga conversaciones con proveedores de plástico, cartón, nylon, telas y lo que se les ocurra, por más que tenga que liquidar sueldo de sujetos llamados con nombres que mas que nombres parecen apodos, no siento que nada de esto sea real. Pero sin embargo, y una tras otra, me zambullo a historias que no pueden ser ficticias. ¿Quién se tomaría el trabajo de escribir tantas cartas en nombre de tantos niños? ¿Con que motivo? ¿Para mantenerme atado a cual ilusión? Soy solo uno más del montón como para inventarse semejante cuento de hadas. Y claro, dudo, me pregunto que demonios sucede y hasta, con bastante recelo, me permito creer que esto es verdad.
Ojala tuviera la llave que me acerque a descifrar el enigma más grande pero aún estando en lo que parece ser la fabrica de sueños, me resulta imposible ver siquiera la cerradura. ¿Será que estoy en verdad ciego? ¿Será que al crecer perdí el don de creer sin cuestionar? No recuerdo haber creído en Santa o en los Reyes Magos alguna vez en mi vida. Debería charlarlo con mi hermano para ver si tengo razón al sentir que desde niño mis padres nos criaron fuera de las fantasías de ancianitos que entran por la chimenea y de reyes que cruzan el desierto para conocer a un niño.
Lo siento. Al sentarme frente a mi computadora, con una taza de té caliente y el sonido del ronroneo de mi gata Manuela, me entró una profunda melancolía. Sé que tuve los mejores padres del mundo, que jamás fui retado por ellos ni aun cuando hacia una travesura, que se brindaron en todo, que solo recibí amor pero aun así hoy siento que debo reclamarles esa pizca de magia que no me entregaron, ese “creer que todo, hasta lo más absurdo, es posible”. ¿Lo es?

17: 39

Que tengas ojos azules y pelito rubio y rizado no te da derecho a ningunearme. Mañana me consigo un sachet de Ayudin y vas a ver como ese trajecito duenderil XD Chiste. Hoy no nos peleamos con el petizo. Me fui pa´casa, tarde pero seguro y de buen humor.

Cuando llego posteo mí día 16.

Algunos nunca crecen

Oro en polvo y metidito dentro de un sobre con motivo de muerdago.

¿Cúanto me pagaria una revista de chimentos por la carta que tengo entre mis manos? Mirá vos, los ricos y famoso tambien le escriben a Santa... jo,jo,jo

El dilema ahora es ¿Publicarla o no publicarla? Prometo que lo voy a pensar y quien les dice que al hacer publico el pedido de la señorita en cuestión no ayude a que su deseo de navidad se haga realidad.

Toc, toc. La puerta

-Hola, soy Matín de la oficina E. Te molesto con un poco de azúcar, ¿Podría ser?

Todo bien, pero te pones una empresa de sexo por webcam y no te gastas 2 pesos en un kilo de azúcar! pajero y ratón!

-Dale, si, como no (agarrandole el vaso plastico) Ok, ahí te doy.
-Gracias y disculpá
-No lo menciones, si para eso estamos los vecinos. Pasá que ya te la traigo
-NO e preocupes, te espero acá afuera
-(desde lejos) como gustes

Creo que empiezo terapia

Anoche soñé que el duende, vestido como Marilyn Monroe, aceptaba su homosexualidad "como un regalo de la vida".
ok, es hora de plantearse si este trabajo es más importante que mi salud mental.

lunes, 29 de marzo de 2010

Día 15, OK, ¿Dónde está la cámara oculta?

El fin de semana fueron dos días terribles. Si alguna vez tuvieron dolor de muela van a entender porque no subí nada al blog ni sábado ni domingo. Me la pasé tirado en la cama tomando analgésicos, para colmo mi dentista de confianza está de vacaciones asíque tuve que recurrir a otro pero claro, solo una vez que la inflamación bajara podrían extirparme la muela. Eso no pasó hasta hace unas cuatro horas pero si el fin de semana fue un completo desastre, hoy lunes se lleva el premio mayor.
Con la cara hinchada y todo me subí al subte y fui a trabajar. Está vez llegue a horario, de hecho unos minutos antes y oh sorpresa, el duende ya estaba ahí, cepillandose los dientes en el baño. No sabia que los duendes fueran tan pulcros, lo vi cepillandose su blanca dentadura y mojando su cabellera para luego peinarla y coronarla con el gorro duenderil. Esta mañana estaba con pocas pulgas asíque fui discreto, educado pero directo y le pregunté como había entrado. Le tomó unos segundos responder y luego me dijo que una de las cosas que había aprendido en el taller de Santa fue a hacer llaves maestras. Si, de esas llaves que abren todo. Al principio no me pareció una buena idea que el duende tuviera una llave maestra, sobre todo porque la única llave autorizada era la que el señor John me había entregado en mano, pero basto que diera un vistazo a la oficina para que entendiera que no había demasiado que un duende pudiera arruinar o robar, así que decidí acabar el tema allí.
Afortunadamente el dolor de muelas había cesado, pero la hinchazón y la sensibilidad del oído derecho persistían para colmo, a eso de las 10 de la mañana unos martillazos como bombas antiquísimas de la segunda guerra mundial cayendo sobre las casas de los judíos empezaron a taladrarme la cabeza. Mi oficina es la D, justo al lado de la E y enfrente a la C. Al parecer nuevos vecinos se han instalado en la oficina E y están remodelando o algo por el estilo. No se pueden imagina el mal humor que tenia esta mañana. Soporte unos cuantos martillazos antes de pararme en la puerta a ver porque tanto alboroto. ¿Cuántos clavos necesita una pared? No lo sé pero mínimo 400 golpes estaban de más. Como era de esperarse la puerta estaba cerrada y no insistí, fui a la cocina y me preparé un té para acompañar un nuevo analgésico mientras el odio parecía explotarme indefinida cantidad de veces.
Antes del mediodía y aun con el ruido en el centro de la cabeza recibimos la visita del Sr. John. Quisiera reírme, llorar o lo que sea, pero la verdad no puedo salir de mi asombro, y del enojo. Y les juro no exagero. Una de las cuestiones de las que hablamos, y no en profundidad lo cual me arrepiento, es sobre el uniforme reglamentario de la empresa. A decir verdad no me desveló la idea de esperarlo, durante estas dos semanas vestí formal, pantalón de vestir, camisa, corbata y zapatos, pero esto es demasiado. El Sr. John entró sonriendo amablemente justo luego de que los golpes en la oficina de al lado cesaran. En sus manos traía una bolsa, de esas que se usan para cubrir la ropa. Estirándome la mano me saludó y acto seguido dijo:

-Eh aquí su uniforme. Ha sido confeccionado a medida por nuestro mejor sastre.

Solo atiné a agarrarlo y con todo el miedo del mundo tras ese “por nuestro mejor sastre” lo descubrí. Quedé atónito y no supe que decir

-Si, lo sé. Está atónito y no sabe que decir. Lógico, suele parar, la sensación de tener en sus manos una prenda tan fina y elegante. No se preocupe, yo lo diré por usted. Es maravilloso. Mire sino lo noble del genero de la chaqueta y que decir del pantalón. La seda finísima del camisolín y, claro, lo fino de los detalles de los botones en dorado y de los dibujos arabescos en mangas y cuello. Único. Acorde, sin lugar a duda, con sus tareas para la empresa y aun empelado de su categoría señor Wuest.
Si, único, no cabe duda, ahora me la intriga si en la tienda de disfraces de donde lo sacaron no haya más de estos uniformes de la guerra civil española, así cuando tenga una fiesta de la armada puedo invitar a algún amigo y hacernos pasar por soldados rasos. No quise probármelo en seguida, de hecho, no quería probármelo pero no tuve más remedio que hacerlo. A solas en el baño me sentí tan, pero tan ridículo. Parecía, definitivamente un soldado aliado luchando contra el eje del mal. Solo me faltaba el sombrero con visera negra.

-Caraba hombre, se me olvidó en el auto el sombrero con visera negra. Delicioso detalle.
-Perfecto, me preguntaba como haría los días de sol o si llueven soretes de punta.
-¿Cómo dice?
-No, nada señor John, que es una pena que se lo haya olvidado porque así no se aprecia el uniforme en su conjunto.
-Cierto, cierto, aguárdeme que ya se lo traigo

Como podrán imaginar los dos, tanto el señor John como el duende estaban encantados, solo faltaba que sonara musiquita de tarjeta de navidad para que ambos danzaran tomados de la mano a mi alrededor. Me siento un pelotudo, pensé y voy a seguir pensándolo hasta el día en que me muera. Esto del uniforme es todo un contratiempo. No pienso salir a la calle vestido así. Pero claro, la vida es traicionara asíque hoy no tuve más remedio que tomarme un colectivo, del trabajo al dentista, con ese look particular a menos que me arriesgara a cambiarme y llegara tarde a la cita. Fue un suplicio todo, la espera en la parada, aguantarme las miradas indiscretas de la gente, las risitas burlonas de algún vivo, de esos que nunca faltan y los comentarios de los nenes…

-Mamá, mamá ¿Por qué ese señor esta vestido así, ya es 9 de julio?

No sé si me molestó más la pregunta o el que usara el termino señor. Mocoso insolente.
Y bueno, ese fue mi hermoso lunes. Les juro que en varios momentos de la tarde, sobre todo cuando intercambiaba miradas silenciosas con el duende y este me sonreía, gesto de aprobación del uniforme, sentí que todo formaba parte de una cámara oculta. Lo bueno es que más allá de las 12 del mediodía los ruidos en la oficina contigua cesaron. El duende, escurridizo como un gato, pudo averiguar porque tanto alboroto, nuestros nuevos vecinos son una empresa de sexo por Webcams y lo que clavaban eran las diferentes divisorias para crear los cuartos en donde los hombres y mujeres se encierran para hacer el show de pay per view o pagar para ver. Bueno, quien les dice que mi el amor de mi vida, o al menos mi próxima cita de viernes por la noche no está acá, justo al lado mío mostrándose en pelotas por Internet. Y de última ¿Quien soy yo para juzgar el trabajo de la gente?, si me gano la vida leyendo cartitas de infantes que aun no saben atarse los cordones dirigidas a un viejo canoso que vive rodeado de duendes en el polo norte. Si la cuento no me la creen, no me la creen.
¿Qué parte de NO ME VOY A PONER ESE DISFRAZ PARA VENIR A TRABAJAR no entienden?
Solo voy a decir una cosa, ese uniforme no me lo pongo ni en pedo ¿Qué se piensan que soy, un Soldado aliado de la segunda guerra mundial?

domingo, 28 de marzo de 2010

Día 14, fin de semana

Podría resumir este fin de semana en res palabras y espero que puedan entender porque soy tan escueto está vez:

DOLOR DE MUELA.

y mi dentista está de vacaciones hasta la semana entrante, mañana, dpues del trabajo, visito a otro. POr suerte ahora estoy mucho mejor de todos modos es un dolor horrible

sábado, 27 de marzo de 2010

Día 12 (2da parte)¿Feliz Navidad?

La primera en salir del ascensor fue la pierna derecha, es la fuerte, la que no renguea, pensé. Tomé fuerzas y salí. Todo parecía normal, mala señal. No había duende mala onda en la puerta. Rengue un poco más, como si incrementar la supuesta inflamación pudiera general mayor culpa en el que me viera ¿pero culpa a quien? Si en el pasillo no volaba una mosca. Me detuve y reflexione temeroso Sobre mi incierto futuro laboral ¿Será que el señor John está adentro? Si, ya lo veo, apoyado delante de mi escritorio, con los brazos cruzados y con cara de cola y a su lado, apoyado en su mini escritorio y con los bracitos cruzados, gesto acusador y cara de cola, el enano de jardín.

-Está despedido
-Si, si, si, Despedido por incompetente, diría el duende mientras sostiene en su cabeza el tubo del teléfono al mejor estilo Gaga en Telephone.
-Pero señor usted no entiende. Yo. El duende, la Mordida, la roilla, la noche, la guardia, operación, fractura expuesta, rengueo,
-DESPEDIDO, los dos a coro me dirían…

Si alguna vez prendieron la calefacción en verano y sintieron ese calor sofocante (me lo contaron, lo juro) van a entender como estaba transpirando y cada paso que me acercaba más y más a la puerta de la oficina D me hacia renguear más y más… y de pronto… la puerta se abre y veo a un enano, que no era el duende mala onda, salir.

-Muy buenos días, me dijo amablemente sacándose el sombrerito duenderil. Permanecí en silencio, completamente atónito. Hizo unos 10 pasos de duende, algo así como 2 pasos de persona y volviéndose hacia mi no disimuló su enojo ante mi descortés trato –Humanos, cuánto más altos más mal educados.

Si había algo peor que llegar casi dos horas tardes a la oficina era el llegar y que todo estuviera como si nada, como si absolutamente nada hubiera pasado. Empuje la puerta que estaba entre abierta y el duende estaba ahí, chocho de la vida, de espaldas y revoleando las manitos para un lado y para el otro mientras organizaba la correspondencia. Yo no entendía demasiado la situación y a decir verdad me costó un rato entenderla. Solo me quede ahí parado hasta que de repente el duende pegó un giro a lo Britney Spears en “ups, lo hice otra vez” y los dos gritamos del susto.

-¿Qué estás buscando? ¿Qué me muera de un panic atack? ¿Acaso no sabes que es la causa de muerte más común entre los duendes? Desalmado, dijo y yo no supe que contestar y caminé, olvidándome de renguear, hasta el escritorio. Abrí la laptop, agarré un par de cartas y empecé a hacer mi trabajo mientras sentía la mirada del duende clavándose como 100 cuchillos.

-El despertador, atiné a decir, el despertador que sé reinició porque cortaron la luz.
-Me debes una muñeco de torta de tía solterona. Por lo desalineado que estás hoy.
-Si, te debo una y media, dije afligido
-Ah, ¿encima te haces el gracioso? Y todo porque soy chiquitito! ¿Queres pobrar mis dientes otra vez pero en esta ocasión en un lugar más inapropiado? No, no, deja, anda a saber que estuviste haciendo anoche y si llegaste tarde capaz ni te lavaste. Sucio! Me increpó
-Si me lave!
-Ah, ¿Tuviste fiesta anoche? Dijo en un tono picaron que llegó a incomodarme
-No. ¿Podemos ponernos a trabajar? Debemos estar bastante atrasados
-Tranquilo muñeco. Tengo todo bajo control. John llamó y le dije que estabas atendiendo al tipejo de las cartas que se había retrasado.
-Gracias
-Que gracias ni gracias… ¿Sabes lo que quiero?
-Cualquier cosa menos morderme la rodilla, le dije entre bromeando y hablando totalmente enserio. El duende se tomo su sombrerito de duende con sus dos manitos peludas de duende y estrujándolo como colegiala enamorada, y en un tono timidón, como cuando mi sobrino tommy me pide que le ponga el DVD de El expreso Polar dijo…
-Lady Gaga, po´ favor

Nota: Digamos que estaba lo suficientemente cagados las patas para indagar como demonios fue que entró a la oficina si las llaves las tengo yo.

Día 12, Viernes, tarde pero seguro

Parece que el gobierno sigue con su plan de racionalización de la electricidad, esta vez a la fuerza. Durante la madrugada de hoy viernes cortaron la luz por mi zona lo que provocó que el reloj despertador se descuajeringara, ya parezco mi viejo hablando. El sol de otoño entrando por la ventana de mi departamento me dio los buenos días. Abrí los ojos lagañosos; esbocé un leve bostezo; estiré las piernas hasta que las puntas de los pies se escaparan tímidamente de las sábanas y miré el reloj. 3.45 AM

-¿Eh?, dije en voz alta completamente sorprendido. A menos que un eclipse iluminara Buenos Aires, no podía ser casi las 4 de la madrugada y estar tan de día. Agarré el reloj pulsera y dudé…

-¿Pero que día es hoy? ¿Es Sábado? Mmmm, dudé nuevamente. ¿Es lunes? Ay mi dios, es lunes y es súper tarde, me alteré con palpitaciones pero la duda se apoderó de mi una vez más… Ah, no, no, es sábado, si ayer vino Olmedo a recoger las cartas ¿Fue ayer?, m detuve pensé y luego todos los músculos del cuerpo se aflojaron… Si, si, fue ayer viernes.

Convencido de que era sábado, y contento por estar despierto a mitad de mañana, me dispuse a levantarme; me pegué una buena ducha caliente mientras el agua para el mate se calentaba en la hornalla.
Jabón por ahí, jabón por allí, jabón más abajo, abajo y abajo, por adelante y por detrás. Upsss, se cayó y de pronto, cuando estaba en una posición poco cómoda, caigo en la más cruenta realidad...

-La puta madre, no tengo Yerba. Ma´ si, me tomo un café. Terminé de ducharme; me puse la bata y las pantuflas; batí el café, cebé el agua y cuando estaba a punto de sentarme a desayunar unas ricas tostadas de pan negro con mermelada de durazno… RIIIING, el teléfono.

-Nah, no atiendo…
RIIIIIIIINNNNNNG
-Nah, no atiendo
RIIIIIIIIINNNNNNNNNGGGGGG
-Nah ¿no atiendo?
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNGGGGGG
-Uh, bueno, atiendo. Al final valía la pena pagar 5 pesos más por el contestador.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNNNNNNNNGGGGGGG
-¿Taaan importante es? Ya atiendo; y era importante…
-Felicitaciones, se ha hecho acreedor de la readjudicación de un… ¿No les paso alguna vez que están en medio del mundo y el mundo se queda congelado de repente y pueden ver todo mucho más claro que antes? Bueno, mientras sostenía el tubo pegado a la oreja dejé de escuchar todo sonido. Solo el latido cada vez más aceleradote mi corazón retumbando en mi interior y, sospecho que si hubiera podido verme, la expresión del rostro se transformo como la de los dibujos animados cuando la mandíbula se cae al suelo de la sorpresa

-¡Viernes!, ¡es viernes!

Corbata al cuello; pantalón; zapato derecho, no entra, no entra, entró; camisa; a fuera zapato derecho me olvidé la media derecha; zapato izquierdo en pie derecho; zapato derecho en pie derecho; botón de camisa; cinto al revés; Llaves, llaves, laves ¿Dónde están las llaves? cinto al derecho; media en pie izquierdo; zapato izquierdo; botón; botón; botón; botón, botón… ufff, camisa mal abotonada… no importa… llaves ¿Dónde están las llaves?, laptop, espejo, peine; llaves; sorbo de café; llaves llaves, llaves, llaves, llaves, llaves, llaves…. Ah, si, en la puerta.
Como podrán imaginar no llegué a las 9 sino a las 10. 45. Iba con el Jesús en la boca, pensando en que el duende mala onda estaría ahí, paradito, todo arregladito y peinadito… alborotado como una novia en el altar, esperándome para cargarme a mordiscazos en la rodilla y eso que aun la tengo resentida.

-Que me muerda la derecha, que sea la derecha, por favor dios, que sea la derecha, iba rezando bien despacio mientras la mujer que viajaba a mi lado en el subte me miraba de re ojo, pero a estas alturas del casi mediodía me importaba poco y nada el mundo exterior. Pensaba en los proveedores, en el tipo del correo que deja las bolsas con cartas al as 9.30, en el duende malhumorado, en el señor John que a media mañana suele llamar para ver si todo está en orden

-¿Qué va a pensar de mi? Y si, va a decir que soy un irresponsable, que tengo que comprarme un reloj a pilas y tener pilas de repuesto; me va a gritar, me va a decir con ese acento americano que tanta gracia me da “Que sea la última vez que llega tarde”. No, yo renuncio, si, llego y renuncio. Es lo mejor, y si, no puedo llegar dos horas tarde. Ni el peor empelado llega dos horas tardes. Hubiera llamado, si, si, hubiera llamado; hubiera dicho que estaba enfermo, si, enfermo; hubiera dicho que la rodilla se inflamó ¿Se inflamo? Bueno, no, no sé inflamó pero ellos que saben ¿Acaso van a mandar un medico desde el polo norte? No, ¿Cuándo llegaría, en 2 días? Bueno, si, no, no, no puedo, tengo que ser responsable. Mmmm, si, que se inflamó, listo, llego y entro rengeando. “Buenas”, entro diciendo, cara de afligido… no tanta, cara de que dolor pero tanbien de “no es tan grave, estoy bien”, a ver, así, no, no menos, un poco menos dolorido y así de la nada, me quejo “uff, como tira esta rodilla” y camino rengeando, si, rengueo… listo rengueo desde que bajo del subte, si, rengueo…

Y rengueé ¡¡¡¡dos cuadras!!!! Si, ¡¡¡Dos!!! Subí al ascensor y en el espejo practique la cara de afligido, mezcla de bronca por tener que pasarme “la noche” en la guardia y la pena por llegar tarde a mis obligaciones. Piso 13, las puertas del ascensor se abren, asomo la cabeza poco a poco y…

Continuará (esta misma tarde)

jueves, 25 de marzo de 2010

Día 11, lo bueno dura poco

Es así, lo bueno dura poco pero de todos modos no sé que prefiero, si aguantar la alegría desbordante del duende o soportarlo con cara de cola.
La mañana empezó movidita. Un llamado me puso los nervios de punta. ¿Qué se hace cuando un proveedor te putea porque se quedó varado en medio de la nada por culpa de una tormenta de nieve? Esa gente no entiende que yo no tengo nada que ver con el trazado de las rutas ni mucho menos con el clima. Loco, si el clima está reverendamente jodido en el Polo Norte ponete de rodillas y empeza a rezar. Es como si cada vez que el tren se queda en la estación los usuarios, de la calentura, los prendiéramos fuego. No, los porteños no somos así. No sé porque mierda no se quedan sin señal en esos benditos teléfonos satelitales. Para colmo desde ayer que el duende me tortura, agridulce tortura, con Lady Gaga y todo por culpa de YOUTUBE. Para que abro la boca. ¿Me pueden explicar para que carancho abro yo la boca? Compañerismo le dicen, trabar amistad lo llaman. Patrañas, es mandarse cagadas lisa y llanamente.

-Si, y podes ver muchos videos. La mayoría son de personas que no tienen nada que hacer, se filman y lo suben a la red como si alguien estuviera interesado en ver su vida.
-ajammm
-Vení, mirá. Ah! Ves! Está es la cantante pop del momento.

En la página principal, el video Telephone de Lady Gaga. Mamá, maldito el segundo en que hice click en “reproducir”. No sé cuantas veces me pidió que lo volviera a poner. Lo miraba cual niño mira a los Teletubies, je, me quedé en el tiempo pero para serles sincero, no sé como carancho se escribe “back gardicans”, esos hipopótamos que están en todos lados. Es increíble, ¿Qué tan embobado puede estar una persona con una canción? NO RESPONDAN, basta con ver las escaleras del Teatro de Colegiales cada viernes cuando en la pista principal suena Bad Romance. Una estampida de sujetos con raros peinados nuevos bajando como si tuvieran esquíes en las patas y solo para bailar el tema del momento pero, si es mitad de canción y no llegan sé quedan al pie de la escalera al grito de “acá, acá nomás” y ahí sí meta rebolear las manos para un lado, para el otro y ya me marée de solo mirarlos. Bueno, el duende mala onda va camino a ello. Siento pánico por mi salud mental. Si escucho una vez más el tarareo de Telephone o el repiquetear de los piecitos diminutos al son de Just Dance creo que lo tiro por la ventana. Desde el piso 13 ¿Cuánto mierda se haría el duende si arrojo?
Igual yo soy un tremendo boludo, lo hubiera dejado ahí, mirando a Gaga, bailando sobre la cocina y, miren lo que les digo, hasta haciendo la mímica del video con el teléfono de la oficina sobre su cabecita, antes de sentir sus dientes afilados masticándome la rodilla. Todo empezó cuando le pregunté porque en ningún lado aparece su verdadero nombre.

-Estuve mirando tu foja de desempeño. Wooow (¿?) empleado del mes durante 10 años seguidos, el sueño de todo adolescente que trabaje en MC Donalds
-Si, si, si. se agrando el petizo
-Si, si, si, brillante, lo inflaba un poco más
-Si, si, si, en el taller todos me admiran, soy una persona “Very imporant”
-Ahhhhhhh, si, si, si Very Importan Person
-Si, si, si Exacto
-Che, ¿Y como te llamas?, ¡sutileza is my name!

Paaaara que, mamita, dejó el café sobre su “escritorito” junto al porta retrato trucado de él disfrazado de super chica al lado de Gaga, creo que tiene problemas con el café, se la pasa batiendo ¿será la falta de sexo? Bah, digo yo, que sé yo, en Buenos Aires No vi ninguna “Duenda” ah, no, no si, si, está la minita esa del Slander Shaper de TvCompras pero ni con un chorro de soda la tocaría, o de ultima que diga ni Mu, que voz de pito. Me fui de tema, algo común en mí. Dejó su café y como chaki chan en una de esas películas que el cable no se cansa de pasar saltó y con una destreza digna de 10-10-10 en campeonato de artes marciales, empezó a mordisquearme con furia la rodilla. La puta madre, que dolor. ¿Vieron cuando un perro está en celo y se te prende en la pata? (lo vi en la tele, lo juro), así estaba el guacho y yo agarrado de la lámpara meta zarandearme para ver si se soltaba. No sé que carajo le da a este enano de jardín botánico por morderme la rodilla. Sí estuvo como 10 minutos. A Dios gracias de que no mire unos 40 centímetros más.
¿Fin de la historia? No averigüé un pomo como sé llama ni porque tanto misterio y me pasé todo el día con un dolor de rodilla terrible. Improvisé una venda para la hemorragia pero esto se va a poner feo mañana. Me voy a dormir temprano, hoy nada de Lost. Quiero poner la pierna de un modo que ya no me duela. Mañana me la cobro.


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miércoles, 24 de marzo de 2010

Día 10, algo no está bien

Desde el lunes el duende está calmado y hasta servicial. Primero pensé que era porque el lunes no fue un buen día y se había percatado de ello (oh, pero que culto me siento escribiendo “percatado”, je je je), pero el martes siguió con esa actitud y hasta me ofreció batirme el café. Tiene los nudillos algo por demás peludos para mi gusto pero, ¿Cómo podía negarme si lo había dicho tan amablemente que hasta me dio pánico de que si me negara me pateara el tobillo? Hoy mismo (al trabajar para un empresa extrajera los feriados locales no se respetan pero en cambio el día de acción de gracia lo tengo libre), llegué y estaba, como los días anteriores paradito en la puerta de la oficina arregladito y con el pelo peinado a dos aguas, esperándome, y hasta me dio la mano al saludarme. ¿No estaré siendo algo paranoico al pensar que todo el tiempo está planeando algo para perjudicarme? Quizás solo está tratando de remediar el comienzo fallido que tuvimos pero sin embargo algo no está del todo bien, lo veo en su mirada y no me olvido que leí su foja de desempeño laboral y muchas cosas no me cerraron. De todos modos no quiero alterar la calma que tenemos. Sé está trabajando bien y a decir verdad, es útil tener en la oficina alguien que sabe como ese hace el trabajo.

Hoy nos repartimos las labores y hasta trabajamos en equipo en un mismo proyecto. Abrimos una de las bolsas de correspondencia atrasada, son 7. Sacamos un cálculo rápido de que en cada bolsa hay unas 3400 cartas y que si nos tomamos al menos un par de horas diarias para leerlas y catalogarlas, en siete semanas habremos liquidado ese trabajo y estaremos libres para ocuparnos de lo que surja en el día a día.

Estoy contento, aún no entiendo muy bien como funcionan las cosas acá pero al menos en lo que a mis obligaciones respecta siento que estoy cumpliendo.
El break del almuerzo lo amenizo con la lectura del archivo confidencial de los regalos prohibidos de Santa. Es súper gracioso pero a la vez algo tétrico ver como juguetes que en apariencia son inofensivos, luego de una mala experiencia, son puestos en la lista negra. Prometo que en estos días voy a comentarles algunas de las cosas que leí.
Ah, me olvidaba. Estoy expectante. Mandé pedir una computadora. Hasta ahora estoy utilizando mi laptop (muy mal hecho, lo sé pero así puedo mentarme en Facebook y Twister y el día se me acorta mucho) para poner algo de orden en unos cuantos archivos que creo necesitan ser digitalizados, tarea extra pero necesaria. Mi superior, el señor John prometió considerar el pedido y de ser aceptado se pondrá en contacto con la gente del departamento de insumos para que me envíen una computadora y agregó que quizás hasta se pueda conseguir una multifunción. Todos se muestran realmente amables y eso me genera buen humor.

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martes, 23 de marzo de 2010

Día 9, Martes al fin

No sé porque ayer estaba tan agotado, m sentía un despojo humano. Supongo, tuvo que ver con la complicada primera semana de trabajo.
Cuando tuve la entrevista definitiva, esa en donde me dieron la noticia de que había sido seleccionado para el puesto, jamás me hubiera imaginado que terminaría donde estoy. El anuncio solicitaba un empleado idóneo en tareas administrativas generales. Era realmente escueto, nada explicativo, ni siquiera aclaraba cual era la empresa contratante, pero no me interesó ya que por lo general las búsquedas laborales se realizan por medio de terceros. Como sea, cuando escuché por primera vez el nombre SANTA.INC supuse que se trataba de alguna empresa del ramo religioso pero cuando llegue el primer día a la oficina me desayuné con que iba a trabajar para Santa Claus.

-¿Para Santa Claus? Pregunté risueño pensando en algún tipo de broma de bienvenida
-Si, sabemos que particularmente en esta zona del planeta se lo nombra de otro modo pero como política de la empresa decidimos unificar y llamarlo Santa o Santa Claus.
-Pero ¿Para Santa Claus? Volví a preguntar, esta vez con una mezcla de confusión, desconcierto e incredulidad
-Si, si. El que entrega regalos a los niños en navidad.
-Pero Santa no exis…
-Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh. No diga eso, se lo ruego, y menos entre estas paredes. Usted no entiende y créame que yo comprendo ese estado en el que se encuentra actualmente y le repito, créame, con el paso de los días usted volverá a ese estado infantil en el que sentía que todo, hasta la idea descabellada de que un abuelito gordo entraba por las chimeneas cada medianoche del 24 de diciembre a dejar los regalos, era verdad.

Al escucharlo hablar con tanta seguridad me empecé a hacer la idea de que esto no era una broma, que en verdad estaba en la empresa de Santa aunque en el fondo, con todos los años que tengo encima la idea parecía completamente descabellada aun así, me quedé callado prestando atención a lo que el hombre frente a mi decía tratando de asimilar lo que oían mis oídos.

-Si, mientras llegue el 5 de cada mes y me pagan, no tengo problemas.
-Quédese tranquilo, usted volverá a creer, es mi palabra.

Lo dudo, pero bueno, si esto se trata de jugar jugaré, pensé ni bien estuve a solas en la oficina, que para ser sincero no tenia nada de “espíritu navideño”. Es una habitación de unos 10 metros cuadrados, con paredes perfectamente blancas y suelo de madera bien pulido, en donde podría ver mi reflejo si me lo propusiera (no soy tan tonto como para peinarme mirando al piso). Enfrente a la puerta de entrada esta el enorme ventanal que ocupa toda la pared, enseña las tupidas copas de los árboles de la plaza San Martín en Retiro. En el centro, al segundo día lo corrí un poco más atrás para sentir el sol pegándome tibio en la espalda, un imponente escritorio, sobre el, una lampa bastante fea (tengo que ver si puedo cambiarla), un teléfono negro, un lapicero con biromes y no mucho más. La cocina y el baño están juntas frente a la habitación donde se guardan las cartas del día ya catalogadas las cuales 10 minutos antes de la hora de salida son retiradas por un tal R. Olmedo del que aun no pude sacar una palabra y colocadas en los subsuelos del edificio de al lado.
No sé muy bien que pasa en este lugar y por eso mismo estoy escribiendo en este blog, para tratar de compartir lo que sucede en estas cuatro paredes de 9 a 17hs. Como entenderán, mi postura es “ver para creer” y no tardé ni una hora en ver, ahora solo me falta creer, o como dijo John, el sujeto de la sucursal de Minesota, Volver creer.

lunes, 22 de marzo de 2010

Día 8, Lunes de pocas pulgas y 0 ganas

Lunes. Me levanté sumamente agotado y no sé porque. Ahora en el trabajo, trabajando, bueno en realidad parando para almorzar. Tenia ganas de ensalada pero solo conseguí un pebete de salame y queso. Que pachorra, no me dio para caminar en busca de ensalada. Solo quiero llegar a casa y tirarme a dormir. Ni bien investigue si existe, voy a tratar de colar en la lista de regalos navideños un tele-transportador. Que lindo seria tener uno en casa y otro en la oficina. Me levantaría a las nueve menos cinco y en segundos estaría en el microcentro. Nada de colectivos, nada de subte, anda de olor a sobaco en verano ni a ventanas cerradas en inverno y ese aire todo viciado.

Gracias a Dios el duende hoy está amistoso ¿Será que vio el agotamiento en mi cara? No lo sé y no pienso hacer nada para alterar la paz que reina ahora en la oficina. Ahora está en su mini escritorio, lo improvisó con un cajón de manzanas ¿De donde lo habrá sacado? Da pena pero él le pone onda. Lo decoró con un pino de navidad pero sin adornos, claro está. Fueron muchos años en el Polo Norte. Al lado de Santa supongo, todo el año debe ser navidad. Pesar que acá faltan como 9 meses para que llegue esa fecha y ya estoy necesitando vacaciones. Que feliz voy a ser el 24 a las 12 de la noche, cuando este oficialmente libre del trabajo. ¿Y si me consigo un laburito de verano con los reyes magos? Je, no, ni en pedo.

Ufff, que cansancio, tendría que visitar al médico. La puta, se me pasó comprarme algo para tomar. Ya fue, me aguanto hasta la salida. Solo faltan un par de horas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Día 7, domingo lluvioso, productivo y melancólico

Me pasé toda la tarde del sábado encerrado en casa estudiando el historial del Enano mala onda. Realmente leí cosas interesantes y ahora (me acabo de tragar el chicle) creo que debo manejarme con mucha precaución.
El convidar sustancias prohibidas fue el detonante que hizo que Santa le pegara finamente una patada en el culo a mi nada flamante compañerito de Oficina. El historial de comportamiento errático se extiende a lo largo de hojas y hojas anexadas al cuerpo principal del documento pero lo más interesante es que este sujeto no tiene un nombre identificatorio. Por lo que pude entender, una vez que la oficina de recursos humanos de SANTA.INC recluta a un nuevo duende, al menos de categoría operario de taller, y por cuestiones de seguridad, se le asigna una nueva identidad. Nombre y apellido, así como lugar de nacimiento, residencia y familiares cercanos son volados de un plumazo para reemplazarlos por datos ficticios que de ahí en adelante pasan a ser tomados como la verdad absoluta.
Enano mala onda se negó a completar el formulario de datos personales, el cual se encuentra vacío salvo por una nota en manuscrita: “Por contar con excelentes referencias se le permitirá al operario número 14.347 conservar su identidad originaria la cual, a pedido del mismo, será preservada bajo el máximo secreto” Bien, algo raro ocurre con ese duende y prometo no descansar hasta saber como carajo se llama y porque se le permitió tamaño privilegio. Desde allí en adelante todo el registro habla de el mal comportamiento del hombrecito pero a su vez este contrasta con el excelente desempeño del mismo, de echo, durante los 10 años que lleva en la empresa ha conseguido el mayor merito al que un duendecito que trabaja con Santa puede aspirar “El duende del mes”, salvo en una ocasión en donde fue destronado y su foto en el marco de oro remplazada por un tan Damian quien solo duro en su puesto un mes y medio. Quizás el averiguar porque renuncio Damian el duende me permita atar al menos un cabo en esta historia de incoherencias.

Revolviendo en la mochila encontré una carta. Debo haberla puesto allí por error junto con las 5 francesas que traje en la semana. Es una carta rara:

Querido Santa:
Soy Mariano otra vez. ¿Cómo te trata el invierno Santa? ¿Te gustó la bufanda que le pedí a la abuela que te tejiera? La quería en verde y rojo pero a la abuela se le acabó el rojo asíque solo la hizo de verde. ¿Está linda, no es cierto?
Santa, te juro que me voy a portar bien todo este año y el que sigue y el otro, y el otro y hasta que sea muy, muy viejito y tengo nietitos. Esta vez, ¿si me vas a poder traer lo que quiero? Perdón por escribirte un día después de navidad pero pensé que esta vez si me ibas a dar lo que te pido cada año. Yo sé que a veces me peleo con mi hermanito, que le pego, pero te juro que son solo golpes chiquititos, yo lo quiero mucho a mi hermanito y también a mi abuela y a mi papito y a mi mamita. Y bueno, perdón si te molesto pero ojala algún día puedas regalarme lo que siempre te pido. Igual gracias, las medias son abrigadas, me gustan mucho los pinitos azules y las galletitas estaban sabrosas. ¿Viste? Las compartí con mi hermanito y con la abuela.

Te quiero mucho Santa.

Mariano, 11 años, Temuco, Chile.


Me quedé pensando en ese chico. ¿Qué será lo que le pide a Santa? ¿Por qué Santa no le cumple? No sé, me dio melancolía. Yo no tuve muchos regalos cuando era chico, quizás sea eso. Voy a ver que puedo hacer por Mariano.

sábado, 20 de marzo de 2010

Día 6, sábado de gloria y planificación

La puta madre, no sé cuando más soporte a ese enano del demonio y eso que lo conocí ayer a la mañana. Creo que odio a los duendes y ellos me odian a mí.
No puedo tener peor suerte, ahora resulta que el hombrecito de traje gracioso se queda en la oficina. En ese lugar no hay espacio para dos seres humanos, ni siquiera para uno!, veremos como nos arreglamos un ser humano y medio, y no me mal interpreten, lejos está de mí el discriminar a esos sujetos pequeñitos, si son adorables, en tanto y en cuanto los tenga lejos mío. Pero no, ahora lo tengo que aguantar de 9 a 17hs quien sabe por cuanto tiempo. ¡Que suplicio señor¡

Recapitulemos. Había terminado mi relato cuando encerré al pibito este en el baño y me dispuse a hacer la llamada correspondiente, pues bien, resulta que el sujeto cometió “falta grave tipo A”: Convidar sustancias ilegales a los renos. Si, al parecer este duende es de lo más heavy en el taller de Santa. Como castigo por su mal desempeño fue trasladado del helado Polo Norte al culo del mundo, o sea a mi oficina por tiempo indeterminado. Claro, ahora entiendo porque Don duende estaba furioso, de pasar de hornear galletas y tallar caballitos de madera lo mandan a tareas administrativas sin nada de cantos mágicos, ni bailes mágicos ni yerbas mágicas. Solo a mi me podía pasar tener un compañero que es mal humorado, gruñón, agresivo y drogón.

Asíque acá estoy, despertándome en sábado con un dolor de cabeza que me taladra el cerebro y con unas cuantas cosas del trabajo para solucionar. Como primer punto del día, y voy a trabajar arduamente en esta cuestión, está la de idear un sistema de clasificación mucho más eficiente del que utilizan al día de hoy. Quizás acomodar las cartas por continentes, luego por países, por sexo, edad y bla, bla, bla. No lo sé ¿Funcionará? Estamos en marzo y aún el depósito de cartas, un sitio que ocupa del tercer al décimo subsuelo del edificio de al lado está completamente vacío pero me temo que pronto comenzará a llenarse. Ese es otro punto importante. Debo adelantar todo el trabajo que pueda antes de la fecha critica, la semana del 20 de diciembre, según tengo entendido. Ya me veo a las corridas de un lado para el otro y tomándome jarras de café para mantenerme despierto y poder cumplir con todo y todos. No creo que sea demasiado simpático el que por mi culpa un niño se quede sin su obsequio de navidad. Debo pensar seriamente en una campaña de concientización para que los padres fomenten la escritura temprana de las cartitas. Algo va a surgir. También tengo que pensar en como hacer para que el enano de jardín no se convierta en un estorbo. Creo que ese será el verdadero primer punto focal de esta jornada. Leer de P a PA su curriculum y legajo laboral me puede dar la clave para sobrellevar esto que me toca vivir.
Desayuno y me meto de lleno con la foja del Enano mala onda.


Nota: Comprar un desodorante de ambiente. Cualquier aroma, el más fuerte y penetrante. Ese duende se caga feo.

viernes, 19 de marzo de 2010

El Trabajo Soñado: Día 5, el comienzo

Por Hernán Wuest

Pensé que esto iba a ser sencillo, o al menos más fácil que vender seguros o cualquier otro tipo de producto o servicio en un call center pero no, me equivoqué. Cada día surge un nuevo problema. Aun estoy en la etapa de demostrar altura y frente a los desafíos actuar fríamente, no sé cuanto me dure pero espero por mi salud mental que no derrape tan pronto. Veremos cuanto aguanto como empleado administrativo en la empresa de Santa Claus.

Hoy, mi quinto día en SANTA.INC, no podía haber empezado más accidentado. Un tiroteo en Puente Pueyrredon me hizo perder no menos de 20 minutos; al parecer, un grupo comando robó un camión con zapatillas. Este país está cada vez peor, aunque si lo pienso fríamente no sé que es realmente peor: la inseguridad o las pavadas que surgen entorno a cada cosa que se mediatiza.
Iba llegando tarde, el trafico había sido desviado por un camino alternativo para evitar la zona conflictiva y mientras tanto en la radio el locutor tiró la hipótesis de que robar un camión de zapatillas es una tarea inútil ya que los pares izquierdos van en un vehiculo mientras los derechos van en otro!. ¿Se imaginan?, tomarse semejante precaución al reverendo cohete. Abrir cada caja, separar cada par derecho del izquierdo, catalogarlo para poder ser devuelto a su correspondiente caja con su correspondiente par izquierdo, luego cerrar la caja, si es que viajan en cajas, subir cada calzado al camión correcto, teniendo la precaución de que el derecho sea colocado en el camión A y no en B. Mi dios, de solo pensar el trabajo que seria realizar tamaña tarea me agota, cuanta gente tendría que estar dedicada solo a la acción de abrir caja por caja si yo, en mi trabajo soñado solo tengo que clasificar cartas y a las dos horas, si no antes, me vuelvo loco.

Hablando de cartas. Ayer recibí 452, que se suman a las otras cientos que estaban cuando empecé y aún no han sido catalogadas, 3 de las cuales eran en francés. Lo primero que pensé cuando las vi fue: “El anuncio no decía que debía hablar Frances!” mamita, el verdadero problema va a ser cuando comiencen a escribir los niños japoneses, no sé como carajo voy a hacer para descifrar cada pedido. Estuve pensando toda la tarde en esos niños en toda esa tecnología por aquí y por allá. Si yo fuera niño y rico, me gustaría vivir en Japón y así tener un ejercito de robots que hagan la tarea por mi, coman las verduras que no me gustan por mi y se bañen por mi, bueno, no siempre, porque en algún momento me tendría que bañar ¿no es cierto? pero nada, vivo en Argentina y acá el único robot al que tengo acceso a diario es el que está en el pasillo de la oficina y al que todos solemos llamar “maquina expendedora de café”. En fin, como les comentaba, recibí 452 cartas y 3 eran en francés, fui rápido, ni siquiera las abrí, las metí en mi mochila y las traje a casa, –a la noche con tiempo las digitalizo y las paso por el Google translate y santo remedio, dije en voz alta. No funcionó. Programa de mierda, me tomó un rato largo copiar el texto para luego apretar ENTER y que me devuelva frases incoherentes. Rompiéndome la cabeza pude descifrar que un niño llamado Fabrice pedía cualquier cosa menos otro CD de la primera dama, Carla Bruni, al parecer el padre trabaja como cocinero en el gobierno francés y el presidente Nicolás Sarkozy, para toda ocasión, regala a los empleados de la casa de gobierno cd´s de su mujer. -Bah, patrañas, a ese pibito le voy a mandar el CD de Iliana Calabró, para que sepa lo que es quejarse de la mala música dije nuevamente en voz alta, luego de percatarme de lo sucedido, me quedé un minuto en silencio simulando que no había pasado nada. Es que, para serles sinceros, se me pasó por la cabeza que tal vez el viejo Santa en verdad sabe como nos portamos todos durante el año y en ese momento estaba escuchando mi rapto de maldad. Tendré que averiguar si SANTA.INC instala micrófonos en las casas de todos los niños y si es así no veo porque no violar un poco más la intimidad de las personas y poner unos cuantos de sobra en las viviendas de los empleados. Bueno si, lo admito, miré bajo la mesa para ver si había uno pero solo encontré un par de chicles viejos que al parecer mi sobrino Tomas ha dejado de regalo en varias de sus tantas visitas. Luego de mirar una segunda vez para asegurarme y tantear el reverso de la silla, doblé la carta y en el remitente escribí “Una bicicleta y equipo de seguridad para montarla” tratando corregir mi error y hacer lo correcto. No se si está bien que lo admita, pero suelo perseguirme con facilidad. Después, sintiendo la presencia invisible de mi jefe, según tratando de delibrar las otras dos cartas, esta vez eran nenas, una de ellas pedía una muñeca y la restante un pony. -¡Que costumbre tienen los mocosos! grite -Mocosos divinos! Sisi, mocositos divinos, dije para que no se notara que los había insultado. Pero ahora enserio, ¿Cómo carajo piensan que Santa va a meter un pony en la bolsa de regalo?

En 1934 un niño judío había pedido un pony, era la primera vez que llegaba un pedido de esas características, lo sé porque parte de mi trabajo consiste en digitalizar la base de datos de “los regalos prohibidos”, esos obsequios que son imposibles de realizar. En fin, en esa ocasión Santa movilizó a todo el taller para conseguir un Pony pero en ningún criadero del Polo Norte había uno como especificaba la carta, “rubio con una bella cabellera dorada y de ojos azules”. Por suerte uno de los duendes, un tal Rony según consta, era dueño de un ejemplar que utilizaba para ir al trabajo. Santa lo convenció de que lo entregara a este niñito judío, le aseguró que él lo iba a amar y a cuidar siempre y con todo el dolor del alma Rony aceptó; como gratificación Santa le regaló el ultimo modelo del descapotable de Barbie para que pudiera movilizarse más rápido. El simpático duende se puso feliz.
Esa misma noche el Pony fue colocado en la bolsa de los regalos, justo arriba de todos los demás obsequios pero algo terrible sucedió esa navidad. Al parecer el pequeño equino era sumamente miedoso a ello se le sumó que le tenia pánico a las alturas y en pleno vuelo, a uso 30 minutos de despegar, sufrió, lo que podría catalogarse como un paro cardiaco de pony, Santa afligido no tuvo más remedio que dejarlo en el techo de una de esas casas de comida rápidas en las afueras de Nevada, Estados Unidos, para que dispusieran de él del modo más utilitario. Pero la historia no termina allí, según cuenta el archivo confidencial Santa en persona debió desenvolver cada regalo antes de colocarlo bajo el árbol correspondiente porque le lindo Pony se había desgraciado en la bolsa antes de pasar a mejor vida. Esa fue la primera vez que Santa Claus recibo un regalo en navidad. Asíque santo remedio: Nada de Ponys nunca más. De ahora en adelante, cada vez que un niño pide uno se le entregará en cambio un caballo tallado en madera, de eso que quedaron de la noche buena de 1847. La nueva política de la empresa es reducir el inventario de juegos y juguetes en depósito así que, que no les resulte extraño pedir una consola X-box 360 y recibir una Atari de las primeras que salieron al mercado.

25 minutos después y luego de dar vueltas y vueltas por Buenos Aires llegué a la oficina. Ni bien bajé del ascensor supe que sería un día más que largo. Parado junto a la puerta meta darle patadas sin asco había un pequeño hombrecito vestido de verde y blanco totalmente enfurecido.

-Buen día, dije, tratando de ser lo más cortes posible
-Buen día las pelotas, respondió de un modo brusco y con cara de pocos amigos
-¿En que puedo ayudarlo?
-Gira el picaporte grandulón, que la boluda que está adentro se hace la tarada y no me responde
-Pero pequeño…, gran error el mío al llamarlo de ese modo
-Pequeño tus pelotas, pelotudo
-Discúlpeme señor, pero adentro no hay nadie, yo tengo la llave
Sin pensarlo me pego una mordida en la rodilla, como pueden imaginar el dolor me hizo revolcarme en el piso. Cuando estuve a su altura me tomo de la cara con las dos manitos, se sopló el gorro que le tapaba parte del nada amigable rostro y me dijo seriamente.
-Mirá muñeco, hace media hora que estoy esperándote asíque abrís la puta puerta y me das lo que es mío para poder mandarme a mudar, ¿OK?
Era la primera vez que un enano me atacaba asíque no dudé, le hice caso y abrí la oficina pero cada vez se ponía más violento y yo no sabia que hacer.
-Mire señor…
-Señor tus pelotas, tengo 32 años y soy solo, acaso todavía no te pusiste al tanto de quienes trabajamos en la empresa, pelotudo
-Como le decía, le dije, siempre tratando de mantener la calma y sin que sienta que lo estaba agrediendo o haciéndole frente- si me dice su nombre puedo tratar de solucionar este mal entendido.
-Ni sueñes que te voy a ayudar con tu trabajo, para algo te pagan, pelotudo. Mira en esa pantallita que tenes ahí y dame lo que es mío.
Para mirarlo tenia que inclinar la cabeza hacia abajo casi por completo, la situación comenzó a darme gracia y el duende se debió percatar de ello porque se enfureció aún más y gritando cada vez más fuerte me pedía que lo subiera al escritorio, a la décima vez que me increpó lo alce y ni bien estuvo arriba pateó todos los papeles, tiro el teclado al suelo y arrojó el Mouse contra la pared haciéndolo añicos sin dejar de repetir, -dame lo que es mío, quiero lo que es mío, no me voy de acá hasta que me den lo que es mío, grandísimo hijo de … dame lo que me corresponde. Opté por tomarlo de los hombros y encerrarlo en el baño para poder hacer una llamada y tratar de entender que es lo que estaba pasando.
El telefono de la casa central de SANTA:INC suena mientras el hombrecito patea con fuerza la puerta del baño insultándome a mi y a toda mi famita.

-SANTA.INC ¿En que puedo ayudarlo?
-Buenos días, soy Hernán Wuest de la oficina de Buenos Aires, tengo un problema con un duende…
-Aguarde por favor, ya lo comunico con el sector.



Continuará (siempre quise decir eso)