Lunes. Me levanté sumamente agotado y no sé porque. Ahora en el trabajo, trabajando, bueno en realidad parando para almorzar. Tenia ganas de ensalada pero solo conseguí un pebete de salame y queso. Que pachorra, no me dio para caminar en busca de ensalada. Solo quiero llegar a casa y tirarme a dormir. Ni bien investigue si existe, voy a tratar de colar en la lista de regalos navideños un tele-transportador. Que lindo seria tener uno en casa y otro en la oficina. Me levantaría a las nueve menos cinco y en segundos estaría en el microcentro. Nada de colectivos, nada de subte, anda de olor a sobaco en verano ni a ventanas cerradas en inverno y ese aire todo viciado.
Gracias a Dios el duende hoy está amistoso ¿Será que vio el agotamiento en mi cara? No lo sé y no pienso hacer nada para alterar la paz que reina ahora en la oficina. Ahora está en su mini escritorio, lo improvisó con un cajón de manzanas ¿De donde lo habrá sacado? Da pena pero él le pone onda. Lo decoró con un pino de navidad pero sin adornos, claro está. Fueron muchos años en el Polo Norte. Al lado de Santa supongo, todo el año debe ser navidad. Pesar que acá faltan como 9 meses para que llegue esa fecha y ya estoy necesitando vacaciones. Que feliz voy a ser el 24 a las 12 de la noche, cuando este oficialmente libre del trabajo. ¿Y si me consigo un laburito de verano con los reyes magos? Je, no, ni en pedo.
Ufff, que cansancio, tendría que visitar al médico. La puta, se me pasó comprarme algo para tomar. Ya fue, me aguanto hasta la salida. Solo faltan un par de horas.
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