El convidar sustancias prohibidas fue el detonante que hizo que Santa le pegara finamente una patada en el culo a mi nada flamante compañerito de Oficina. El historial de comportamiento errático se extiende a lo largo de hojas y hojas anexadas al cuerpo principal del documento pero lo más interesante es que este sujeto no tiene un nombre identificatorio. Por lo que pude entender, una vez que la oficina de recursos humanos de SANTA.INC recluta a un nuevo duende, al menos de categoría operario de taller, y por cuestiones de seguridad, se le asigna una nueva identidad. Nombre y apellido, así como lugar de nacimiento, residencia y familiares cercanos son volados de un plumazo para reemplazarlos por datos ficticios que de ahí en adelante pasan a ser tomados como la verdad absoluta.
Enano mala onda se negó a completar el formulario de datos personales, el cual se encuentra vacío salvo por una nota en manuscrita: “Por contar con excelentes referencias se le permitirá al operario número 14.347 conservar su identidad originaria la cual, a pedido del mismo, será preservada bajo el máximo secreto” Bien, algo raro ocurre con ese duende y prometo no descansar hasta saber como carajo se llama y porque se le permitió tamaño privilegio. Desde allí en adelante todo el registro habla de el mal comportamiento del hombrecito pero a su vez este contrasta con el excelente desempeño del mismo, de echo, durante los 10 años que lleva en la empresa ha conseguido el mayor merito al que un duendecito que trabaja con Santa puede aspirar “El duende del mes”, salvo en una ocasión en donde fue destronado y su foto en el marco de oro remplazada por un tan Damian quien solo duro en su puesto un mes y medio. Quizás el averiguar porque renuncio Damian el duende me permita atar al menos un cabo en esta historia de incoherencias.
Revolviendo en la mochila encontré una carta. Debo haberla puesto allí por error junto con las 5 francesas que traje en la semana. Es una carta rara:
Querido Santa:
Soy Mariano otra vez. ¿Cómo te trata el invierno Santa? ¿Te gustó la bufanda que le pedí a la abuela que te tejiera? La quería en verde y rojo pero a la abuela se le acabó el rojo asíque solo la hizo de verde. ¿Está linda, no es cierto?
Santa, te juro que me voy a portar bien todo este año y el que sigue y el otro, y el otro y hasta que sea muy, muy viejito y tengo nietitos. Esta vez, ¿si me vas a poder traer lo que quiero? Perdón por escribirte un día después de navidad pero pensé que esta vez si me ibas a dar lo que te pido cada año. Yo sé que a veces me peleo con mi hermanito, que le pego, pero te juro que son solo golpes chiquititos, yo lo quiero mucho a mi hermanito y también a mi abuela y a mi papito y a mi mamita. Y bueno, perdón si te molesto pero ojala algún día puedas regalarme lo que siempre te pido. Igual gracias, las medias son abrigadas, me gustan mucho los pinitos azules y las galletitas estaban sabrosas. ¿Viste? Las compartí con mi hermanito y con la abuela.
Te quiero mucho Santa.
Mariano, 11 años, Temuco, Chile.
Me quedé pensando en ese chico. ¿Qué será lo que le pide a Santa? ¿Por qué Santa no le cumple? No sé, me dio melancolía. Yo no tuve muchos regalos cuando era chico, quizás sea eso. Voy a ver que puedo hacer por Mariano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario