lunes, 19 de abril de 2010

Día 34, lunes 19 de abril

Lunes. Ayer llovió torrencialmente. Fue uno de esos días en que me siento feliz de no tener auto. El granizo, una vez más, destrozó todo lo que se interpuso entre el cuelo y el suelo. Pero yo la pasé bomba, en casa, tomando mate con mi hermano y jugando con mi sobrinito a la x-box. Como seguimos convulsionados decidimos suspender el domingo al aire libre por una tarde de churros y casucha.
Por suerte desde el sábado no volvimos a tener problemas con la electricidad. Aproveché para informarme sobre como sigue la situación en el país. Elegí leer medios internacionales ya que sospecho que los medios de comunicación del país están bastante comprometidos con la guerra que desde hace un tiempo vienen desatando con el gobierno y no son para nada objetivos.
Según El País, de España, el gobierno está la peor crisis de legitimidad que vivió desde que De la Rua estaba en el poder. Los índices de la pobreza, la desocupación y la inflación lo ponen en el ojo de la tormenta y todo indica que el gobierno podría caer de un momento a otro si no logra recomponer su imagen completamente desgastada. Los partidos políticos opositores aprovechan la situación para ganar terreno mientras que la sociedad toda, nuevamente, pide que los líderes abandonen la Casa Rosada.
Hablando con el señor Jhon, él sostiene que hay que estar preparado para lo peor pero que de todos modos, no seria la primera vez que la empresa de Santa atraviesa un momento de tensión tan extrema. Según él, disponemos de un plan de acción, el cual todavía no conozco, para garantizar que las actividades sigan su curso normal. Al parecer Santa.inc tiene privilegios más allá de las fronteras del país en el que se encuentre y eso garantiza nuestro trabajo.
Ya me paso hace 9 años, cuando perdí mi anterior empleo por culpa de la crisis así que la noticia de que aunque se venga el cielo a bajo voy a poder seguir con mis labores y asegurarme un sueldo es una noticia que no puedo desestimar.
Hace días que tengo algo de data del duende. Estuve indagando por aquí y por allá y logré atar algunos cabos, seguro mañana les cuento un par de cuestiones sobre él. Por lo pronto les comento que descubrí donde vive. Al parecer desde la misma noche que llegó a la oficina se instaló ahí. Aún no sé como hizo para conseguir una copia de la llave pero la cuestión es que cuando nos vamos cada tarde el da una vuelta a la manzana y vuelve al edificio. El petizo no sabe que lo seguí, veremos si algún día me animo a encarar una charla al respecto.

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