martes, 20 de abril de 2010

Día 35, una pinturita

Ayer les comentaba que descubrí que el petizo mala onda devenido en el empleado del mes, hoy el señor John lo felicitó por su buen desempeño, estaba viviendo de polizón el la oficina. Es increíble que con el dinero que gana no se alquile, aunque sea, un cuarto en un hotel. Por esa costumbre que tienen el Polo Norte de vivir donde trabajan, sin pagar hospedaje, al duende se le pegó la costumbre de la tacañería. Es increíble las vueltas que da para no pagar a medias el café siendo que el es el único que lo toma. Ayer decidí no comprar más café, si quiere o que se compre él el paquete o que vaya a la maquina, meta la monedita y consiga su taza caliente.
Parece una actitud medio mala onda la mía pero es que estuve haciendo cuentas. Después de pagar el alquiler, el cable, la luz, el gas, el agua, las expensas, y puff, todo lo que mes a mes hay que afrontar y el sueldo no me alcanza por lo que estoy tratando de reducir gastos lo más posible. El tema es que no hay mucho de lo que pueda prescindir y a decir verdad, un kilo de café al mes no hace la diferencia. Quizás deba buscar un departamento más chico o que se yo, algo.
Pero bueno, basta de hablar de dinero. Estoy contento porque hoy Tommy hizo un dibujo de su familia y me lo regalo, asíque mi heladera tiene una nueva obra de arte. Ese si que es un enano del que me siento orgulloso. Los padres están ahí, tratando de recomponer lo que a mi parecer no tiene mucha solución y el señorito se la re banca.
Por suerte a mi hermano Martín y a mí nunca nos tocó vivir una situación por el estilo. Nuestros viejos se llevaban de maravilla y eso se notaba del desayuno a la cena. Hay días que extraño horrores tenerlos a mi lado. La vida tiene eso, te da y te quita. Supongo que a Martín le debe dolor que el viejo no conociera a su hijo; pensar que murió dos días antes de que Tomas naciera. Por eso mismo Tommy es Tomas, como papá. Se lo extraña al viejo.

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