El fin de semana tenia intención de disfrutarlo con Tommy pero la cosa no salió como lo esperábamos.
El sol en lo alto calentaba Buenos Aires aunque la cuidad no lo necesitaba para entrar en calor. Hace unos meses largos que todo está bastante jodido por acá. Si viven en Argentina no es novedad esto que les cuento y si me siguen desde que comencé a escribir en el blog, tan poco. Pero hasta ahora las manifestaciones venían dándose durante la semana, que es donde más molestan. Es sabido que un corte de calles, una marcha y los escarches en los edificios estatales cobran una resonancia mayor cuando el ciudadano común se ven en el medio del problema. Por eso es raro que un domingo también estén con los bombos y pancartas.
La plaza no era el mejor de los lugares para estar con un chico, por eso intentamos ir al cine pero la cartelera era bastante pobre, así que no quedó más que pasar por el videoclub y alquilar, otra vez, El expreso polar.
Sea como sea, no podía quedarme con la bronca y decidí canalizarla averiguando que cornos pasa en mi cuidad. No soy de las personas que miran noticieros o leen los diarios y menos mientras desayunan. Estoy bastante medido en la realidad como para que me disparen desde temprano con cosas desagradables, las cuales ya sé que suceden.
Me conecté a Internet, entré de a uno por vez en los diarios más destacados del país, Clarín, La Nación y Página y me di cuenta de que me equivocaba. Si lo que decían esos medios de comunicación es cierto, si los vaticinios no son pura fantochada, un medio para debilitar a un gobierno, al que no hace falta que nadie lo debilite, porque están en las últimas, la cosa se iba a poner fea en las próximas semanas.
Recién escribí un párrafo extensísimo, un resumen de que es lo que pasa en el país pero me puse a reflexionar sobre el motivo por el cual escribo este blog y caí en la cuenta de que ese párrafo contrariaba la misión principal del mismo, tratar de…retómenos.
Cuando comencé a contar mi día a día en SANTA.INC lo hice con la intención de compartir con ustedes cosas que en mi cabeza no terminan de cerrarme pero según pasaban los días, lo habrán notado, terminé inmerso en una rutina que no tiene nada de maravilloso, aun así no pare de escribir. Sin embargo ahora, ante lo que entiendo puede significar un momento histórico, me reuso a salir de la burbuja en la que me metí o me metieron, vaya uno a saber, como si prefiriera lo que a priori parece un cuento de hadas y duendes mágicos a una realidad violenta y a un posible golpe de estado.
¿Cuántas personas estarán en este momento en mi mismo estado? O peor aun ¿Cuántas personas en el país están en un estado anterior, en el que la burbuja muestra solo el reflejo de su propio ombligo? No quiero ni imaginármelo.
Definitivamente está pasando algo grave, algo que desplaza lo particular hacia un lugar en donde o hacemos algo en conjunto o nos atenemos a las consecuencias.
Desde aquella tarde en la que el helicóptero del ex presidente abandonaba la casa de gobierno con el primer mandatario en su interior, y los posteriores días de violencia, que no sentía el pánico por lo que puede llegar a pasar, quien sabe, mañana mismo. Creo que de un modo u otro no puedo dejar de lado la serie de hechos que se suceden a mi alrededor y son igual o más importante que trabajar para alguien que hasta hace un mes creía que no existía.
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