Si veo un solo trozo de chocolate, sea en forma de huevo, conejo, gallina u cualquier otro, creo que devuelvo. El domingo mi hermano, mi cuñada y Tommy vinieron a almorzar a casa y de postre hubo, como era sabido, mucho huevo de pascuas. Ufff, me siento tan descompuesto. Comimos tanto, pero tanto que a gatas llegué a la cama a la noche. Tendré que sumar a mi lista de cosas que aborrezco por sobre exposición, al chocolate. Ni panqueques de dulce de leche, ni lemon pie, ni pastlitos, y ahora el chocolate en forma ovalada. Es difícil competir con el estomago de un chico de 8 años. Definitivamente no puedo ponerme a su altura y comer todo lo que él come solo para acompañarlo.
Asíque la semana comenzó con descompostura estomacal. Estuve todo el día hundido en el sillón como una piltrafa para colmo, ahora con chiche nuevo, tuve que aguantar al duende y su nuevo fanatismo: María la del Barrio. Si, se le dio por mirar la novela en donde Thalía es basurera. Internet puede ser algo grandioso, de mucha utilidad pero también el peor de los castigos. Durante la mañana, y de modo sistemático la cabeza me explotó con un “Rah-rah-ah-ah-ah! Roma-Roma-ma-ah! Ga-ga-ooh-la-la!” y después la hora de la novela. Llega un punto en que quiero que se corte la luz, que caiga una bomba o suceda algo para que la cancioncita se detenga y no pueda ni escuchar a Gaga ni ver a Thalia.
Tan pero tan descompuesto estuve que de solo ver la sorpresa del Kinder que le he regalado al duende se me revolvió el estomago pero el contentísimo con su rompecabezas de 1000 piezas. Que ni se le ocurra que lo voy a ayudar a armarlo. Cero paciencia la mía.
Basta de cachara, me termino el té digestivo y me meto a la cama. No tengo ganas de saber del mundo ni que el mundo sepa de mí.
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