Si volaba una mosca era capaz de seguirla con la mirada y hasta pararme y caminar en cunclillas buscando un poco de división o al menos algo que hacer. Hoy en la oficina no pasaba nada y como no volaba ni una mosca el duende no tuvo mejor idea que molestar al único ser viviente que tenía a mano. YO.
¿Cuántos cafés puede tomar un duende antes de que el intestino delgado le comience a fallar? Conté, si, conté cuatro cafés de taza grande a la mañana y cuatro por la tarde. Aun conservo el papel en donde se ven las rayitas que indican cada café. Voy a tratar de sacar un promedio, primero de cuanto café consume a la semana y si es posible, cuanto al mes. Y claro, después de tanta cafeína lo lógico es que el enano saltara de un lado para el otro.
Lady Gaga sonó durante UNA HORA en el break del mediodía. Opté por almorzar en la cocina pero aún habiendo cerrado la puerta podía escucharlos alaridos al son de Just Dance. ¡Jesucristo!
La hora del almuerzo pasó, me dispuse a recuperar mi laptop, aun sigo esperando que la empresa ponga una suya, y tratar de adelantar algo de trabajo atrasado. Tipear no es una buena opción cuando tenes un sujeto que no mide más de 70 cm pasando por debajo del escritorio, entre tus pies, tirandote de la chaqueta para que le prestes atención. Mientras jodia y jodia tuve oportunidad de mirarlo en detalle: ¿Será que todos los duendes se parecen a los enanos de Willy Wonka? Si, los Loompa, esos que cantaban y bailaban en la fábrica de chocolate. ¿Los gatos de Fort vendrían a ser los Loompa en el circo bizarro de la tele de la tarde? Es espeluznante, ambas dos cosas; les juro que si no es parte de la misma tribu son primo-hermanos lejanos.
Llegó un momento en que me harté, me puse firme y lo entendió. Estamos acá para trabajar, le dije pero era cierto, o relativamente cierto, no había mucho que hacer, así que después de pensar un poco improvisamos una carrera de embolsados con los sacos de cartas que teníamos, de la puerta de la oficina al ascensor. Perdí pero porque hizo trampa, se cruzó en mi camino y terminé rebotando contra la pared. Esta vez no es la rodilla o la muela sino la cabeza la que me molesta, tengo un chichón que me genera jaqueca aunque no sé si me vino del golpe o de la sola idea de que tanto el jueves como el viernes santo tengo que trabajar. ¿No será que acaso Santa es judío? Como se imaginaran no me simpatiza demasiado la idea, en cambio al duende pareció no molestarle. No tengo noción de donde está parando el enano ni que hace en su tiempo libre. Tal vez sea hora que intente trabar amistad con el petizo, no debe ser fácil estar lejos de todos sus amigos, parientes o lo que sea que tenia en el Polo Norte. Quizás un día le preparo una cena o algo ¿Tendría que esconder a Manuela? Quien me dice y los duendes son como ALF que les gustan los gatos y no para acariciarlos. Si, estoy delirando, mejor me voy a ver algo de tele. Hasta mañana.
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miércoles, 31 de marzo de 2010
2.31
Ayyyyyyyyyy, Basta, el duende se pone cargoso, me molesta y no puedo adelantar el trabajo! encima estoy mal humarado porque mañana tengo que venir a trabajar. Que clase de sujeto es Santa que no respeta los feriados
Che, ¿Santa no será Judio, no?
Che, ¿Santa no será Judio, no?
1.53
Estoy antojado de helado! Frutilla al agua y Limón al Champan. El duende dijo
-Chupate el limón y a mi dame el Champan...
Ahora me pregunto ¿El Champan los pone mimosos? :S
-Chupate el limón y a mi dame el Champan...
Ahora me pregunto ¿El Champan los pone mimosos? :S
12.01
ahora que lo veo bien, el duende mala onda se parece a los enanos de Willy Wonka, los Loompa :S
Mejor vuelvo a lo imporante, pensar que quiero almorzar. El hambre hace estragos en mi.
Mejor vuelvo a lo imporante, pensar que quiero almorzar. El hambre hace estragos en mi.
martes, 30 de marzo de 2010
Día 16, Sin magia
Mi niñez no fue, por así decirlo, una niñez ideal, si pensamos en el ideal desde la visión de un chico de 7 u 8 años que espera para cada ocasión especial para recivir juegos y juguetes. Mi viejo trabajaba en una fábrica textil y a decir verdad el dinero alcanzaba ahí, para lo justo y necesario. No puedo quejarme, a mi hermano y a mi nunca nos faltó de comer; tuvimos la mejor educación que la escuela estatal podía brindar, algo de lo que muchos padres de hoy pueden sentir melancolía ya que, no sé si es un tema de los planes de estudios, de falencias gubernamentales o del descarrilamiento de los jóvenes, pero la escuela ya no es lo que era. Pero no quiero hablarles de mi sino de lo que me pasa a menudo en el trabajo.
Varias veces me he encontrado lagrimeando mientras leo alguna de las tantas cartas que recibimos a diario. Salvando el que a menudo se complica entender que quisieron poner, es maravillo el encontrarse cada día con que en un mundo que se cae a pedazos por donde lo mires, sigue existiendo tanta inocencia.
No les voy a mentir. No tengo porque. No creo en mucho de lo que pasa a mi alrededor. Soy grande y hace bastante, creo antes de nacer, que sé que Santa no existe y por más de que tenga a mi lado a un duende, por más de que levante el teléfono cada vez que suena y mantenga conversaciones con proveedores de plástico, cartón, nylon, telas y lo que se les ocurra, por más que tenga que liquidar sueldo de sujetos llamados con nombres que mas que nombres parecen apodos, no siento que nada de esto sea real. Pero sin embargo, y una tras otra, me zambullo a historias que no pueden ser ficticias. ¿Quién se tomaría el trabajo de escribir tantas cartas en nombre de tantos niños? ¿Con que motivo? ¿Para mantenerme atado a cual ilusión? Soy solo uno más del montón como para inventarse semejante cuento de hadas. Y claro, dudo, me pregunto que demonios sucede y hasta, con bastante recelo, me permito creer que esto es verdad.
Ojala tuviera la llave que me acerque a descifrar el enigma más grande pero aún estando en lo que parece ser la fabrica de sueños, me resulta imposible ver siquiera la cerradura. ¿Será que estoy en verdad ciego? ¿Será que al crecer perdí el don de creer sin cuestionar? No recuerdo haber creído en Santa o en los Reyes Magos alguna vez en mi vida. Debería charlarlo con mi hermano para ver si tengo razón al sentir que desde niño mis padres nos criaron fuera de las fantasías de ancianitos que entran por la chimenea y de reyes que cruzan el desierto para conocer a un niño.
Lo siento. Al sentarme frente a mi computadora, con una taza de té caliente y el sonido del ronroneo de mi gata Manuela, me entró una profunda melancolía. Sé que tuve los mejores padres del mundo, que jamás fui retado por ellos ni aun cuando hacia una travesura, que se brindaron en todo, que solo recibí amor pero aun así hoy siento que debo reclamarles esa pizca de magia que no me entregaron, ese “creer que todo, hasta lo más absurdo, es posible”. ¿Lo es?
Varias veces me he encontrado lagrimeando mientras leo alguna de las tantas cartas que recibimos a diario. Salvando el que a menudo se complica entender que quisieron poner, es maravillo el encontrarse cada día con que en un mundo que se cae a pedazos por donde lo mires, sigue existiendo tanta inocencia.
No les voy a mentir. No tengo porque. No creo en mucho de lo que pasa a mi alrededor. Soy grande y hace bastante, creo antes de nacer, que sé que Santa no existe y por más de que tenga a mi lado a un duende, por más de que levante el teléfono cada vez que suena y mantenga conversaciones con proveedores de plástico, cartón, nylon, telas y lo que se les ocurra, por más que tenga que liquidar sueldo de sujetos llamados con nombres que mas que nombres parecen apodos, no siento que nada de esto sea real. Pero sin embargo, y una tras otra, me zambullo a historias que no pueden ser ficticias. ¿Quién se tomaría el trabajo de escribir tantas cartas en nombre de tantos niños? ¿Con que motivo? ¿Para mantenerme atado a cual ilusión? Soy solo uno más del montón como para inventarse semejante cuento de hadas. Y claro, dudo, me pregunto que demonios sucede y hasta, con bastante recelo, me permito creer que esto es verdad.
Ojala tuviera la llave que me acerque a descifrar el enigma más grande pero aún estando en lo que parece ser la fabrica de sueños, me resulta imposible ver siquiera la cerradura. ¿Será que estoy en verdad ciego? ¿Será que al crecer perdí el don de creer sin cuestionar? No recuerdo haber creído en Santa o en los Reyes Magos alguna vez en mi vida. Debería charlarlo con mi hermano para ver si tengo razón al sentir que desde niño mis padres nos criaron fuera de las fantasías de ancianitos que entran por la chimenea y de reyes que cruzan el desierto para conocer a un niño.
Lo siento. Al sentarme frente a mi computadora, con una taza de té caliente y el sonido del ronroneo de mi gata Manuela, me entró una profunda melancolía. Sé que tuve los mejores padres del mundo, que jamás fui retado por ellos ni aun cuando hacia una travesura, que se brindaron en todo, que solo recibí amor pero aun así hoy siento que debo reclamarles esa pizca de magia que no me entregaron, ese “creer que todo, hasta lo más absurdo, es posible”. ¿Lo es?
17: 39
Que tengas ojos azules y pelito rubio y rizado no te da derecho a ningunearme. Mañana me consigo un sachet de Ayudin y vas a ver como ese trajecito duenderil XD Chiste. Hoy no nos peleamos con el petizo. Me fui pa´casa, tarde pero seguro y de buen humor.
Cuando llego posteo mí día 16.
Cuando llego posteo mí día 16.
Algunos nunca crecen
Oro en polvo y metidito dentro de un sobre con motivo de muerdago.
¿Cúanto me pagaria una revista de chimentos por la carta que tengo entre mis manos? Mirá vos, los ricos y famoso tambien le escriben a Santa... jo,jo,jo
El dilema ahora es ¿Publicarla o no publicarla? Prometo que lo voy a pensar y quien les dice que al hacer publico el pedido de la señorita en cuestión no ayude a que su deseo de navidad se haga realidad.
¿Cúanto me pagaria una revista de chimentos por la carta que tengo entre mis manos? Mirá vos, los ricos y famoso tambien le escriben a Santa... jo,jo,jo
El dilema ahora es ¿Publicarla o no publicarla? Prometo que lo voy a pensar y quien les dice que al hacer publico el pedido de la señorita en cuestión no ayude a que su deseo de navidad se haga realidad.
Toc, toc. La puerta
-Hola, soy Matín de la oficina E. Te molesto con un poco de azúcar, ¿Podría ser?
Todo bien, pero te pones una empresa de sexo por webcam y no te gastas 2 pesos en un kilo de azúcar! pajero y ratón!
-Dale, si, como no (agarrandole el vaso plastico) Ok, ahí te doy.
-Gracias y disculpá
-No lo menciones, si para eso estamos los vecinos. Pasá que ya te la traigo
-NO e preocupes, te espero acá afuera
-(desde lejos) como gustes
Todo bien, pero te pones una empresa de sexo por webcam y no te gastas 2 pesos en un kilo de azúcar! pajero y ratón!
-Dale, si, como no (agarrandole el vaso plastico) Ok, ahí te doy.
-Gracias y disculpá
-No lo menciones, si para eso estamos los vecinos. Pasá que ya te la traigo
-NO e preocupes, te espero acá afuera
-(desde lejos) como gustes
Creo que empiezo terapia
Anoche soñé que el duende, vestido como Marilyn Monroe, aceptaba su homosexualidad "como un regalo de la vida".
ok, es hora de plantearse si este trabajo es más importante que mi salud mental.
ok, es hora de plantearse si este trabajo es más importante que mi salud mental.
lunes, 29 de marzo de 2010
Día 15, OK, ¿Dónde está la cámara oculta?
El fin de semana fueron dos días terribles. Si alguna vez tuvieron dolor de muela van a entender porque no subí nada al blog ni sábado ni domingo. Me la pasé tirado en la cama tomando analgésicos, para colmo mi dentista de confianza está de vacaciones asíque tuve que recurrir a otro pero claro, solo una vez que la inflamación bajara podrían extirparme la muela. Eso no pasó hasta hace unas cuatro horas pero si el fin de semana fue un completo desastre, hoy lunes se lleva el premio mayor.
Con la cara hinchada y todo me subí al subte y fui a trabajar. Está vez llegue a horario, de hecho unos minutos antes y oh sorpresa, el duende ya estaba ahí, cepillandose los dientes en el baño. No sabia que los duendes fueran tan pulcros, lo vi cepillandose su blanca dentadura y mojando su cabellera para luego peinarla y coronarla con el gorro duenderil. Esta mañana estaba con pocas pulgas asíque fui discreto, educado pero directo y le pregunté como había entrado. Le tomó unos segundos responder y luego me dijo que una de las cosas que había aprendido en el taller de Santa fue a hacer llaves maestras. Si, de esas llaves que abren todo. Al principio no me pareció una buena idea que el duende tuviera una llave maestra, sobre todo porque la única llave autorizada era la que el señor John me había entregado en mano, pero basto que diera un vistazo a la oficina para que entendiera que no había demasiado que un duende pudiera arruinar o robar, así que decidí acabar el tema allí.
Afortunadamente el dolor de muelas había cesado, pero la hinchazón y la sensibilidad del oído derecho persistían para colmo, a eso de las 10 de la mañana unos martillazos como bombas antiquísimas de la segunda guerra mundial cayendo sobre las casas de los judíos empezaron a taladrarme la cabeza. Mi oficina es la D, justo al lado de la E y enfrente a la C. Al parecer nuevos vecinos se han instalado en la oficina E y están remodelando o algo por el estilo. No se pueden imagina el mal humor que tenia esta mañana. Soporte unos cuantos martillazos antes de pararme en la puerta a ver porque tanto alboroto. ¿Cuántos clavos necesita una pared? No lo sé pero mínimo 400 golpes estaban de más. Como era de esperarse la puerta estaba cerrada y no insistí, fui a la cocina y me preparé un té para acompañar un nuevo analgésico mientras el odio parecía explotarme indefinida cantidad de veces.
Antes del mediodía y aun con el ruido en el centro de la cabeza recibimos la visita del Sr. John. Quisiera reírme, llorar o lo que sea, pero la verdad no puedo salir de mi asombro, y del enojo. Y les juro no exagero. Una de las cuestiones de las que hablamos, y no en profundidad lo cual me arrepiento, es sobre el uniforme reglamentario de la empresa. A decir verdad no me desveló la idea de esperarlo, durante estas dos semanas vestí formal, pantalón de vestir, camisa, corbata y zapatos, pero esto es demasiado. El Sr. John entró sonriendo amablemente justo luego de que los golpes en la oficina de al lado cesaran. En sus manos traía una bolsa, de esas que se usan para cubrir la ropa. Estirándome la mano me saludó y acto seguido dijo:
-Eh aquí su uniforme. Ha sido confeccionado a medida por nuestro mejor sastre.
Solo atiné a agarrarlo y con todo el miedo del mundo tras ese “por nuestro mejor sastre” lo descubrí. Quedé atónito y no supe que decir
-Si, lo sé. Está atónito y no sabe que decir. Lógico, suele parar, la sensación de tener en sus manos una prenda tan fina y elegante. No se preocupe, yo lo diré por usted. Es maravilloso. Mire sino lo noble del genero de la chaqueta y que decir del pantalón. La seda finísima del camisolín y, claro, lo fino de los detalles de los botones en dorado y de los dibujos arabescos en mangas y cuello. Único. Acorde, sin lugar a duda, con sus tareas para la empresa y aun empelado de su categoría señor Wuest.
Si, único, no cabe duda, ahora me la intriga si en la tienda de disfraces de donde lo sacaron no haya más de estos uniformes de la guerra civil española, así cuando tenga una fiesta de la armada puedo invitar a algún amigo y hacernos pasar por soldados rasos. No quise probármelo en seguida, de hecho, no quería probármelo pero no tuve más remedio que hacerlo. A solas en el baño me sentí tan, pero tan ridículo. Parecía, definitivamente un soldado aliado luchando contra el eje del mal. Solo me faltaba el sombrero con visera negra.
-Caraba hombre, se me olvidó en el auto el sombrero con visera negra. Delicioso detalle.
-Perfecto, me preguntaba como haría los días de sol o si llueven soretes de punta.
-¿Cómo dice?
-No, nada señor John, que es una pena que se lo haya olvidado porque así no se aprecia el uniforme en su conjunto.
-Cierto, cierto, aguárdeme que ya se lo traigo
Como podrán imaginar los dos, tanto el señor John como el duende estaban encantados, solo faltaba que sonara musiquita de tarjeta de navidad para que ambos danzaran tomados de la mano a mi alrededor. Me siento un pelotudo, pensé y voy a seguir pensándolo hasta el día en que me muera. Esto del uniforme es todo un contratiempo. No pienso salir a la calle vestido así. Pero claro, la vida es traicionara asíque hoy no tuve más remedio que tomarme un colectivo, del trabajo al dentista, con ese look particular a menos que me arriesgara a cambiarme y llegara tarde a la cita. Fue un suplicio todo, la espera en la parada, aguantarme las miradas indiscretas de la gente, las risitas burlonas de algún vivo, de esos que nunca faltan y los comentarios de los nenes…
-Mamá, mamá ¿Por qué ese señor esta vestido así, ya es 9 de julio?
No sé si me molestó más la pregunta o el que usara el termino señor. Mocoso insolente.
Y bueno, ese fue mi hermoso lunes. Les juro que en varios momentos de la tarde, sobre todo cuando intercambiaba miradas silenciosas con el duende y este me sonreía, gesto de aprobación del uniforme, sentí que todo formaba parte de una cámara oculta. Lo bueno es que más allá de las 12 del mediodía los ruidos en la oficina contigua cesaron. El duende, escurridizo como un gato, pudo averiguar porque tanto alboroto, nuestros nuevos vecinos son una empresa de sexo por Webcams y lo que clavaban eran las diferentes divisorias para crear los cuartos en donde los hombres y mujeres se encierran para hacer el show de pay per view o pagar para ver. Bueno, quien les dice que mi el amor de mi vida, o al menos mi próxima cita de viernes por la noche no está acá, justo al lado mío mostrándose en pelotas por Internet. Y de última ¿Quien soy yo para juzgar el trabajo de la gente?, si me gano la vida leyendo cartitas de infantes que aun no saben atarse los cordones dirigidas a un viejo canoso que vive rodeado de duendes en el polo norte. Si la cuento no me la creen, no me la creen.
Con la cara hinchada y todo me subí al subte y fui a trabajar. Está vez llegue a horario, de hecho unos minutos antes y oh sorpresa, el duende ya estaba ahí, cepillandose los dientes en el baño. No sabia que los duendes fueran tan pulcros, lo vi cepillandose su blanca dentadura y mojando su cabellera para luego peinarla y coronarla con el gorro duenderil. Esta mañana estaba con pocas pulgas asíque fui discreto, educado pero directo y le pregunté como había entrado. Le tomó unos segundos responder y luego me dijo que una de las cosas que había aprendido en el taller de Santa fue a hacer llaves maestras. Si, de esas llaves que abren todo. Al principio no me pareció una buena idea que el duende tuviera una llave maestra, sobre todo porque la única llave autorizada era la que el señor John me había entregado en mano, pero basto que diera un vistazo a la oficina para que entendiera que no había demasiado que un duende pudiera arruinar o robar, así que decidí acabar el tema allí.
Afortunadamente el dolor de muelas había cesado, pero la hinchazón y la sensibilidad del oído derecho persistían para colmo, a eso de las 10 de la mañana unos martillazos como bombas antiquísimas de la segunda guerra mundial cayendo sobre las casas de los judíos empezaron a taladrarme la cabeza. Mi oficina es la D, justo al lado de la E y enfrente a la C. Al parecer nuevos vecinos se han instalado en la oficina E y están remodelando o algo por el estilo. No se pueden imagina el mal humor que tenia esta mañana. Soporte unos cuantos martillazos antes de pararme en la puerta a ver porque tanto alboroto. ¿Cuántos clavos necesita una pared? No lo sé pero mínimo 400 golpes estaban de más. Como era de esperarse la puerta estaba cerrada y no insistí, fui a la cocina y me preparé un té para acompañar un nuevo analgésico mientras el odio parecía explotarme indefinida cantidad de veces.
Antes del mediodía y aun con el ruido en el centro de la cabeza recibimos la visita del Sr. John. Quisiera reírme, llorar o lo que sea, pero la verdad no puedo salir de mi asombro, y del enojo. Y les juro no exagero. Una de las cuestiones de las que hablamos, y no en profundidad lo cual me arrepiento, es sobre el uniforme reglamentario de la empresa. A decir verdad no me desveló la idea de esperarlo, durante estas dos semanas vestí formal, pantalón de vestir, camisa, corbata y zapatos, pero esto es demasiado. El Sr. John entró sonriendo amablemente justo luego de que los golpes en la oficina de al lado cesaran. En sus manos traía una bolsa, de esas que se usan para cubrir la ropa. Estirándome la mano me saludó y acto seguido dijo:
-Eh aquí su uniforme. Ha sido confeccionado a medida por nuestro mejor sastre.
Solo atiné a agarrarlo y con todo el miedo del mundo tras ese “por nuestro mejor sastre” lo descubrí. Quedé atónito y no supe que decir
-Si, lo sé. Está atónito y no sabe que decir. Lógico, suele parar, la sensación de tener en sus manos una prenda tan fina y elegante. No se preocupe, yo lo diré por usted. Es maravilloso. Mire sino lo noble del genero de la chaqueta y que decir del pantalón. La seda finísima del camisolín y, claro, lo fino de los detalles de los botones en dorado y de los dibujos arabescos en mangas y cuello. Único. Acorde, sin lugar a duda, con sus tareas para la empresa y aun empelado de su categoría señor Wuest.
Si, único, no cabe duda, ahora me la intriga si en la tienda de disfraces de donde lo sacaron no haya más de estos uniformes de la guerra civil española, así cuando tenga una fiesta de la armada puedo invitar a algún amigo y hacernos pasar por soldados rasos. No quise probármelo en seguida, de hecho, no quería probármelo pero no tuve más remedio que hacerlo. A solas en el baño me sentí tan, pero tan ridículo. Parecía, definitivamente un soldado aliado luchando contra el eje del mal. Solo me faltaba el sombrero con visera negra.
-Caraba hombre, se me olvidó en el auto el sombrero con visera negra. Delicioso detalle.
-Perfecto, me preguntaba como haría los días de sol o si llueven soretes de punta.
-¿Cómo dice?
-No, nada señor John, que es una pena que se lo haya olvidado porque así no se aprecia el uniforme en su conjunto.
-Cierto, cierto, aguárdeme que ya se lo traigo
Como podrán imaginar los dos, tanto el señor John como el duende estaban encantados, solo faltaba que sonara musiquita de tarjeta de navidad para que ambos danzaran tomados de la mano a mi alrededor. Me siento un pelotudo, pensé y voy a seguir pensándolo hasta el día en que me muera. Esto del uniforme es todo un contratiempo. No pienso salir a la calle vestido así. Pero claro, la vida es traicionara asíque hoy no tuve más remedio que tomarme un colectivo, del trabajo al dentista, con ese look particular a menos que me arriesgara a cambiarme y llegara tarde a la cita. Fue un suplicio todo, la espera en la parada, aguantarme las miradas indiscretas de la gente, las risitas burlonas de algún vivo, de esos que nunca faltan y los comentarios de los nenes…
-Mamá, mamá ¿Por qué ese señor esta vestido así, ya es 9 de julio?
No sé si me molestó más la pregunta o el que usara el termino señor. Mocoso insolente.
Y bueno, ese fue mi hermoso lunes. Les juro que en varios momentos de la tarde, sobre todo cuando intercambiaba miradas silenciosas con el duende y este me sonreía, gesto de aprobación del uniforme, sentí que todo formaba parte de una cámara oculta. Lo bueno es que más allá de las 12 del mediodía los ruidos en la oficina contigua cesaron. El duende, escurridizo como un gato, pudo averiguar porque tanto alboroto, nuestros nuevos vecinos son una empresa de sexo por Webcams y lo que clavaban eran las diferentes divisorias para crear los cuartos en donde los hombres y mujeres se encierran para hacer el show de pay per view o pagar para ver. Bueno, quien les dice que mi el amor de mi vida, o al menos mi próxima cita de viernes por la noche no está acá, justo al lado mío mostrándose en pelotas por Internet. Y de última ¿Quien soy yo para juzgar el trabajo de la gente?, si me gano la vida leyendo cartitas de infantes que aun no saben atarse los cordones dirigidas a un viejo canoso que vive rodeado de duendes en el polo norte. Si la cuento no me la creen, no me la creen.
domingo, 28 de marzo de 2010
Día 14, fin de semana
Podría resumir este fin de semana en res palabras y espero que puedan entender porque soy tan escueto está vez:
DOLOR DE MUELA.
y mi dentista está de vacaciones hasta la semana entrante, mañana, dpues del trabajo, visito a otro. POr suerte ahora estoy mucho mejor de todos modos es un dolor horrible
DOLOR DE MUELA.
y mi dentista está de vacaciones hasta la semana entrante, mañana, dpues del trabajo, visito a otro. POr suerte ahora estoy mucho mejor de todos modos es un dolor horrible
sábado, 27 de marzo de 2010
Día 12 (2da parte)¿Feliz Navidad?
La primera en salir del ascensor fue la pierna derecha, es la fuerte, la que no renguea, pensé. Tomé fuerzas y salí. Todo parecía normal, mala señal. No había duende mala onda en la puerta. Rengue un poco más, como si incrementar la supuesta inflamación pudiera general mayor culpa en el que me viera ¿pero culpa a quien? Si en el pasillo no volaba una mosca. Me detuve y reflexione temeroso Sobre mi incierto futuro laboral ¿Será que el señor John está adentro? Si, ya lo veo, apoyado delante de mi escritorio, con los brazos cruzados y con cara de cola y a su lado, apoyado en su mini escritorio y con los bracitos cruzados, gesto acusador y cara de cola, el enano de jardín.
-Está despedido
-Si, si, si, Despedido por incompetente, diría el duende mientras sostiene en su cabeza el tubo del teléfono al mejor estilo Gaga en Telephone.
-Pero señor usted no entiende. Yo. El duende, la Mordida, la roilla, la noche, la guardia, operación, fractura expuesta, rengueo,
-DESPEDIDO, los dos a coro me dirían…
Si alguna vez prendieron la calefacción en verano y sintieron ese calor sofocante (me lo contaron, lo juro) van a entender como estaba transpirando y cada paso que me acercaba más y más a la puerta de la oficina D me hacia renguear más y más… y de pronto… la puerta se abre y veo a un enano, que no era el duende mala onda, salir.
-Muy buenos días, me dijo amablemente sacándose el sombrerito duenderil. Permanecí en silencio, completamente atónito. Hizo unos 10 pasos de duende, algo así como 2 pasos de persona y volviéndose hacia mi no disimuló su enojo ante mi descortés trato –Humanos, cuánto más altos más mal educados.
Si había algo peor que llegar casi dos horas tardes a la oficina era el llegar y que todo estuviera como si nada, como si absolutamente nada hubiera pasado. Empuje la puerta que estaba entre abierta y el duende estaba ahí, chocho de la vida, de espaldas y revoleando las manitos para un lado y para el otro mientras organizaba la correspondencia. Yo no entendía demasiado la situación y a decir verdad me costó un rato entenderla. Solo me quede ahí parado hasta que de repente el duende pegó un giro a lo Britney Spears en “ups, lo hice otra vez” y los dos gritamos del susto.
-¿Qué estás buscando? ¿Qué me muera de un panic atack? ¿Acaso no sabes que es la causa de muerte más común entre los duendes? Desalmado, dijo y yo no supe que contestar y caminé, olvidándome de renguear, hasta el escritorio. Abrí la laptop, agarré un par de cartas y empecé a hacer mi trabajo mientras sentía la mirada del duende clavándose como 100 cuchillos.
-El despertador, atiné a decir, el despertador que sé reinició porque cortaron la luz.
-Me debes una muñeco de torta de tía solterona. Por lo desalineado que estás hoy.
-Si, te debo una y media, dije afligido
-Ah, ¿encima te haces el gracioso? Y todo porque soy chiquitito! ¿Queres pobrar mis dientes otra vez pero en esta ocasión en un lugar más inapropiado? No, no, deja, anda a saber que estuviste haciendo anoche y si llegaste tarde capaz ni te lavaste. Sucio! Me increpó
-Si me lave!
-Ah, ¿Tuviste fiesta anoche? Dijo en un tono picaron que llegó a incomodarme
-No. ¿Podemos ponernos a trabajar? Debemos estar bastante atrasados
-Tranquilo muñeco. Tengo todo bajo control. John llamó y le dije que estabas atendiendo al tipejo de las cartas que se había retrasado.
-Gracias
-Que gracias ni gracias… ¿Sabes lo que quiero?
-Cualquier cosa menos morderme la rodilla, le dije entre bromeando y hablando totalmente enserio. El duende se tomo su sombrerito de duende con sus dos manitos peludas de duende y estrujándolo como colegiala enamorada, y en un tono timidón, como cuando mi sobrino tommy me pide que le ponga el DVD de El expreso Polar dijo…
-Lady Gaga, po´ favor
Nota: Digamos que estaba lo suficientemente cagados las patas para indagar como demonios fue que entró a la oficina si las llaves las tengo yo.
-Está despedido
-Si, si, si, Despedido por incompetente, diría el duende mientras sostiene en su cabeza el tubo del teléfono al mejor estilo Gaga en Telephone.
-Pero señor usted no entiende. Yo. El duende, la Mordida, la roilla, la noche, la guardia, operación, fractura expuesta, rengueo,
-DESPEDIDO, los dos a coro me dirían…
Si alguna vez prendieron la calefacción en verano y sintieron ese calor sofocante (me lo contaron, lo juro) van a entender como estaba transpirando y cada paso que me acercaba más y más a la puerta de la oficina D me hacia renguear más y más… y de pronto… la puerta se abre y veo a un enano, que no era el duende mala onda, salir.
-Muy buenos días, me dijo amablemente sacándose el sombrerito duenderil. Permanecí en silencio, completamente atónito. Hizo unos 10 pasos de duende, algo así como 2 pasos de persona y volviéndose hacia mi no disimuló su enojo ante mi descortés trato –Humanos, cuánto más altos más mal educados.
Si había algo peor que llegar casi dos horas tardes a la oficina era el llegar y que todo estuviera como si nada, como si absolutamente nada hubiera pasado. Empuje la puerta que estaba entre abierta y el duende estaba ahí, chocho de la vida, de espaldas y revoleando las manitos para un lado y para el otro mientras organizaba la correspondencia. Yo no entendía demasiado la situación y a decir verdad me costó un rato entenderla. Solo me quede ahí parado hasta que de repente el duende pegó un giro a lo Britney Spears en “ups, lo hice otra vez” y los dos gritamos del susto.
-¿Qué estás buscando? ¿Qué me muera de un panic atack? ¿Acaso no sabes que es la causa de muerte más común entre los duendes? Desalmado, dijo y yo no supe que contestar y caminé, olvidándome de renguear, hasta el escritorio. Abrí la laptop, agarré un par de cartas y empecé a hacer mi trabajo mientras sentía la mirada del duende clavándose como 100 cuchillos.
-El despertador, atiné a decir, el despertador que sé reinició porque cortaron la luz.
-Me debes una muñeco de torta de tía solterona. Por lo desalineado que estás hoy.
-Si, te debo una y media, dije afligido
-Ah, ¿encima te haces el gracioso? Y todo porque soy chiquitito! ¿Queres pobrar mis dientes otra vez pero en esta ocasión en un lugar más inapropiado? No, no, deja, anda a saber que estuviste haciendo anoche y si llegaste tarde capaz ni te lavaste. Sucio! Me increpó
-Si me lave!
-Ah, ¿Tuviste fiesta anoche? Dijo en un tono picaron que llegó a incomodarme
-No. ¿Podemos ponernos a trabajar? Debemos estar bastante atrasados
-Tranquilo muñeco. Tengo todo bajo control. John llamó y le dije que estabas atendiendo al tipejo de las cartas que se había retrasado.
-Gracias
-Que gracias ni gracias… ¿Sabes lo que quiero?
-Cualquier cosa menos morderme la rodilla, le dije entre bromeando y hablando totalmente enserio. El duende se tomo su sombrerito de duende con sus dos manitos peludas de duende y estrujándolo como colegiala enamorada, y en un tono timidón, como cuando mi sobrino tommy me pide que le ponga el DVD de El expreso Polar dijo…
-Lady Gaga, po´ favor
Nota: Digamos que estaba lo suficientemente cagados las patas para indagar como demonios fue que entró a la oficina si las llaves las tengo yo.
Día 12, Viernes, tarde pero seguro
Parece que el gobierno sigue con su plan de racionalización de la electricidad, esta vez a la fuerza. Durante la madrugada de hoy viernes cortaron la luz por mi zona lo que provocó que el reloj despertador se descuajeringara, ya parezco mi viejo hablando. El sol de otoño entrando por la ventana de mi departamento me dio los buenos días. Abrí los ojos lagañosos; esbocé un leve bostezo; estiré las piernas hasta que las puntas de los pies se escaparan tímidamente de las sábanas y miré el reloj. 3.45 AM
-¿Eh?, dije en voz alta completamente sorprendido. A menos que un eclipse iluminara Buenos Aires, no podía ser casi las 4 de la madrugada y estar tan de día. Agarré el reloj pulsera y dudé…
-¿Pero que día es hoy? ¿Es Sábado? Mmmm, dudé nuevamente. ¿Es lunes? Ay mi dios, es lunes y es súper tarde, me alteré con palpitaciones pero la duda se apoderó de mi una vez más… Ah, no, no, es sábado, si ayer vino Olmedo a recoger las cartas ¿Fue ayer?, m detuve pensé y luego todos los músculos del cuerpo se aflojaron… Si, si, fue ayer viernes.
Convencido de que era sábado, y contento por estar despierto a mitad de mañana, me dispuse a levantarme; me pegué una buena ducha caliente mientras el agua para el mate se calentaba en la hornalla.
Jabón por ahí, jabón por allí, jabón más abajo, abajo y abajo, por adelante y por detrás. Upsss, se cayó y de pronto, cuando estaba en una posición poco cómoda, caigo en la más cruenta realidad...
-La puta madre, no tengo Yerba. Ma´ si, me tomo un café. Terminé de ducharme; me puse la bata y las pantuflas; batí el café, cebé el agua y cuando estaba a punto de sentarme a desayunar unas ricas tostadas de pan negro con mermelada de durazno… RIIIING, el teléfono.
-Nah, no atiendo…
RIIIIIIIINNNNNNG
-Nah, no atiendo
RIIIIIIIIINNNNNNNNNGGGGGG
-Nah ¿no atiendo?
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNGGGGGG
-Uh, bueno, atiendo. Al final valía la pena pagar 5 pesos más por el contestador.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNNNNNNNNGGGGGGG
-¿Taaan importante es? Ya atiendo; y era importante…
-Felicitaciones, se ha hecho acreedor de la readjudicación de un… ¿No les paso alguna vez que están en medio del mundo y el mundo se queda congelado de repente y pueden ver todo mucho más claro que antes? Bueno, mientras sostenía el tubo pegado a la oreja dejé de escuchar todo sonido. Solo el latido cada vez más aceleradote mi corazón retumbando en mi interior y, sospecho que si hubiera podido verme, la expresión del rostro se transformo como la de los dibujos animados cuando la mandíbula se cae al suelo de la sorpresa
-¡Viernes!, ¡es viernes!
Corbata al cuello; pantalón; zapato derecho, no entra, no entra, entró; camisa; a fuera zapato derecho me olvidé la media derecha; zapato izquierdo en pie derecho; zapato derecho en pie derecho; botón de camisa; cinto al revés; Llaves, llaves, laves ¿Dónde están las llaves? cinto al derecho; media en pie izquierdo; zapato izquierdo; botón; botón; botón; botón, botón… ufff, camisa mal abotonada… no importa… llaves ¿Dónde están las llaves?, laptop, espejo, peine; llaves; sorbo de café; llaves llaves, llaves, llaves, llaves, llaves, llaves…. Ah, si, en la puerta.
Como podrán imaginar no llegué a las 9 sino a las 10. 45. Iba con el Jesús en la boca, pensando en que el duende mala onda estaría ahí, paradito, todo arregladito y peinadito… alborotado como una novia en el altar, esperándome para cargarme a mordiscazos en la rodilla y eso que aun la tengo resentida.
-Que me muerda la derecha, que sea la derecha, por favor dios, que sea la derecha, iba rezando bien despacio mientras la mujer que viajaba a mi lado en el subte me miraba de re ojo, pero a estas alturas del casi mediodía me importaba poco y nada el mundo exterior. Pensaba en los proveedores, en el tipo del correo que deja las bolsas con cartas al as 9.30, en el duende malhumorado, en el señor John que a media mañana suele llamar para ver si todo está en orden
-¿Qué va a pensar de mi? Y si, va a decir que soy un irresponsable, que tengo que comprarme un reloj a pilas y tener pilas de repuesto; me va a gritar, me va a decir con ese acento americano que tanta gracia me da “Que sea la última vez que llega tarde”. No, yo renuncio, si, llego y renuncio. Es lo mejor, y si, no puedo llegar dos horas tarde. Ni el peor empelado llega dos horas tardes. Hubiera llamado, si, si, hubiera llamado; hubiera dicho que estaba enfermo, si, enfermo; hubiera dicho que la rodilla se inflamó ¿Se inflamo? Bueno, no, no sé inflamó pero ellos que saben ¿Acaso van a mandar un medico desde el polo norte? No, ¿Cuándo llegaría, en 2 días? Bueno, si, no, no, no puedo, tengo que ser responsable. Mmmm, si, que se inflamó, listo, llego y entro rengeando. “Buenas”, entro diciendo, cara de afligido… no tanta, cara de que dolor pero tanbien de “no es tan grave, estoy bien”, a ver, así, no, no menos, un poco menos dolorido y así de la nada, me quejo “uff, como tira esta rodilla” y camino rengeando, si, rengueo… listo rengueo desde que bajo del subte, si, rengueo…
Y rengueé ¡¡¡¡dos cuadras!!!! Si, ¡¡¡Dos!!! Subí al ascensor y en el espejo practique la cara de afligido, mezcla de bronca por tener que pasarme “la noche” en la guardia y la pena por llegar tarde a mis obligaciones. Piso 13, las puertas del ascensor se abren, asomo la cabeza poco a poco y…
Continuará (esta misma tarde)
-¿Eh?, dije en voz alta completamente sorprendido. A menos que un eclipse iluminara Buenos Aires, no podía ser casi las 4 de la madrugada y estar tan de día. Agarré el reloj pulsera y dudé…
-¿Pero que día es hoy? ¿Es Sábado? Mmmm, dudé nuevamente. ¿Es lunes? Ay mi dios, es lunes y es súper tarde, me alteré con palpitaciones pero la duda se apoderó de mi una vez más… Ah, no, no, es sábado, si ayer vino Olmedo a recoger las cartas ¿Fue ayer?, m detuve pensé y luego todos los músculos del cuerpo se aflojaron… Si, si, fue ayer viernes.
Convencido de que era sábado, y contento por estar despierto a mitad de mañana, me dispuse a levantarme; me pegué una buena ducha caliente mientras el agua para el mate se calentaba en la hornalla.
Jabón por ahí, jabón por allí, jabón más abajo, abajo y abajo, por adelante y por detrás. Upsss, se cayó y de pronto, cuando estaba en una posición poco cómoda, caigo en la más cruenta realidad...
-La puta madre, no tengo Yerba. Ma´ si, me tomo un café. Terminé de ducharme; me puse la bata y las pantuflas; batí el café, cebé el agua y cuando estaba a punto de sentarme a desayunar unas ricas tostadas de pan negro con mermelada de durazno… RIIIING, el teléfono.
-Nah, no atiendo…
RIIIIIIIINNNNNNG
-Nah, no atiendo
RIIIIIIIIINNNNNNNNNGGGGGG
-Nah ¿no atiendo?
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNGGGGGG
-Uh, bueno, atiendo. Al final valía la pena pagar 5 pesos más por el contestador.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNNNNNNNNGGGGGGG
-¿Taaan importante es? Ya atiendo; y era importante…
-Felicitaciones, se ha hecho acreedor de la readjudicación de un… ¿No les paso alguna vez que están en medio del mundo y el mundo se queda congelado de repente y pueden ver todo mucho más claro que antes? Bueno, mientras sostenía el tubo pegado a la oreja dejé de escuchar todo sonido. Solo el latido cada vez más aceleradote mi corazón retumbando en mi interior y, sospecho que si hubiera podido verme, la expresión del rostro se transformo como la de los dibujos animados cuando la mandíbula se cae al suelo de la sorpresa
-¡Viernes!, ¡es viernes!
Corbata al cuello; pantalón; zapato derecho, no entra, no entra, entró; camisa; a fuera zapato derecho me olvidé la media derecha; zapato izquierdo en pie derecho; zapato derecho en pie derecho; botón de camisa; cinto al revés; Llaves, llaves, laves ¿Dónde están las llaves? cinto al derecho; media en pie izquierdo; zapato izquierdo; botón; botón; botón; botón, botón… ufff, camisa mal abotonada… no importa… llaves ¿Dónde están las llaves?, laptop, espejo, peine; llaves; sorbo de café; llaves llaves, llaves, llaves, llaves, llaves, llaves…. Ah, si, en la puerta.
Como podrán imaginar no llegué a las 9 sino a las 10. 45. Iba con el Jesús en la boca, pensando en que el duende mala onda estaría ahí, paradito, todo arregladito y peinadito… alborotado como una novia en el altar, esperándome para cargarme a mordiscazos en la rodilla y eso que aun la tengo resentida.
-Que me muerda la derecha, que sea la derecha, por favor dios, que sea la derecha, iba rezando bien despacio mientras la mujer que viajaba a mi lado en el subte me miraba de re ojo, pero a estas alturas del casi mediodía me importaba poco y nada el mundo exterior. Pensaba en los proveedores, en el tipo del correo que deja las bolsas con cartas al as 9.30, en el duende malhumorado, en el señor John que a media mañana suele llamar para ver si todo está en orden
-¿Qué va a pensar de mi? Y si, va a decir que soy un irresponsable, que tengo que comprarme un reloj a pilas y tener pilas de repuesto; me va a gritar, me va a decir con ese acento americano que tanta gracia me da “Que sea la última vez que llega tarde”. No, yo renuncio, si, llego y renuncio. Es lo mejor, y si, no puedo llegar dos horas tarde. Ni el peor empelado llega dos horas tardes. Hubiera llamado, si, si, hubiera llamado; hubiera dicho que estaba enfermo, si, enfermo; hubiera dicho que la rodilla se inflamó ¿Se inflamo? Bueno, no, no sé inflamó pero ellos que saben ¿Acaso van a mandar un medico desde el polo norte? No, ¿Cuándo llegaría, en 2 días? Bueno, si, no, no, no puedo, tengo que ser responsable. Mmmm, si, que se inflamó, listo, llego y entro rengeando. “Buenas”, entro diciendo, cara de afligido… no tanta, cara de que dolor pero tanbien de “no es tan grave, estoy bien”, a ver, así, no, no menos, un poco menos dolorido y así de la nada, me quejo “uff, como tira esta rodilla” y camino rengeando, si, rengueo… listo rengueo desde que bajo del subte, si, rengueo…
Y rengueé ¡¡¡¡dos cuadras!!!! Si, ¡¡¡Dos!!! Subí al ascensor y en el espejo practique la cara de afligido, mezcla de bronca por tener que pasarme “la noche” en la guardia y la pena por llegar tarde a mis obligaciones. Piso 13, las puertas del ascensor se abren, asomo la cabeza poco a poco y…
Continuará (esta misma tarde)
jueves, 25 de marzo de 2010
Día 11, lo bueno dura poco
Es así, lo bueno dura poco pero de todos modos no sé que prefiero, si aguantar la alegría desbordante del duende o soportarlo con cara de cola.
La mañana empezó movidita. Un llamado me puso los nervios de punta. ¿Qué se hace cuando un proveedor te putea porque se quedó varado en medio de la nada por culpa de una tormenta de nieve? Esa gente no entiende que yo no tengo nada que ver con el trazado de las rutas ni mucho menos con el clima. Loco, si el clima está reverendamente jodido en el Polo Norte ponete de rodillas y empeza a rezar. Es como si cada vez que el tren se queda en la estación los usuarios, de la calentura, los prendiéramos fuego. No, los porteños no somos así. No sé porque mierda no se quedan sin señal en esos benditos teléfonos satelitales. Para colmo desde ayer que el duende me tortura, agridulce tortura, con Lady Gaga y todo por culpa de YOUTUBE. Para que abro la boca. ¿Me pueden explicar para que carancho abro yo la boca? Compañerismo le dicen, trabar amistad lo llaman. Patrañas, es mandarse cagadas lisa y llanamente.
-Si, y podes ver muchos videos. La mayoría son de personas que no tienen nada que hacer, se filman y lo suben a la red como si alguien estuviera interesado en ver su vida.
-ajammm
-Vení, mirá. Ah! Ves! Está es la cantante pop del momento.
En la página principal, el video Telephone de Lady Gaga. Mamá, maldito el segundo en que hice click en “reproducir”. No sé cuantas veces me pidió que lo volviera a poner. Lo miraba cual niño mira a los Teletubies, je, me quedé en el tiempo pero para serles sincero, no sé como carancho se escribe “back gardicans”, esos hipopótamos que están en todos lados. Es increíble, ¿Qué tan embobado puede estar una persona con una canción? NO RESPONDAN, basta con ver las escaleras del Teatro de Colegiales cada viernes cuando en la pista principal suena Bad Romance. Una estampida de sujetos con raros peinados nuevos bajando como si tuvieran esquíes en las patas y solo para bailar el tema del momento pero, si es mitad de canción y no llegan sé quedan al pie de la escalera al grito de “acá, acá nomás” y ahí sí meta rebolear las manos para un lado, para el otro y ya me marée de solo mirarlos. Bueno, el duende mala onda va camino a ello. Siento pánico por mi salud mental. Si escucho una vez más el tarareo de Telephone o el repiquetear de los piecitos diminutos al son de Just Dance creo que lo tiro por la ventana. Desde el piso 13 ¿Cuánto mierda se haría el duende si arrojo?
Igual yo soy un tremendo boludo, lo hubiera dejado ahí, mirando a Gaga, bailando sobre la cocina y, miren lo que les digo, hasta haciendo la mímica del video con el teléfono de la oficina sobre su cabecita, antes de sentir sus dientes afilados masticándome la rodilla. Todo empezó cuando le pregunté porque en ningún lado aparece su verdadero nombre.
-Estuve mirando tu foja de desempeño. Wooow (¿?) empleado del mes durante 10 años seguidos, el sueño de todo adolescente que trabaje en MC Donalds
-Si, si, si. se agrando el petizo
-Si, si, si, brillante, lo inflaba un poco más
-Si, si, si, en el taller todos me admiran, soy una persona “Very imporant”
-Ahhhhhhh, si, si, si Very Importan Person
-Si, si, si Exacto
-Che, ¿Y como te llamas?, ¡sutileza is my name!
Paaaara que, mamita, dejó el café sobre su “escritorito” junto al porta retrato trucado de él disfrazado de super chica al lado de Gaga, creo que tiene problemas con el café, se la pasa batiendo ¿será la falta de sexo? Bah, digo yo, que sé yo, en Buenos Aires No vi ninguna “Duenda” ah, no, no si, si, está la minita esa del Slander Shaper de TvCompras pero ni con un chorro de soda la tocaría, o de ultima que diga ni Mu, que voz de pito. Me fui de tema, algo común en mí. Dejó su café y como chaki chan en una de esas películas que el cable no se cansa de pasar saltó y con una destreza digna de 10-10-10 en campeonato de artes marciales, empezó a mordisquearme con furia la rodilla. La puta madre, que dolor. ¿Vieron cuando un perro está en celo y se te prende en la pata? (lo vi en la tele, lo juro), así estaba el guacho y yo agarrado de la lámpara meta zarandearme para ver si se soltaba. No sé que carajo le da a este enano de jardín botánico por morderme la rodilla. Sí estuvo como 10 minutos. A Dios gracias de que no mire unos 40 centímetros más.
¿Fin de la historia? No averigüé un pomo como sé llama ni porque tanto misterio y me pasé todo el día con un dolor de rodilla terrible. Improvisé una venda para la hemorragia pero esto se va a poner feo mañana. Me voy a dormir temprano, hoy nada de Lost. Quiero poner la pierna de un modo que ya no me duela. Mañana me la cobro.
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La mañana empezó movidita. Un llamado me puso los nervios de punta. ¿Qué se hace cuando un proveedor te putea porque se quedó varado en medio de la nada por culpa de una tormenta de nieve? Esa gente no entiende que yo no tengo nada que ver con el trazado de las rutas ni mucho menos con el clima. Loco, si el clima está reverendamente jodido en el Polo Norte ponete de rodillas y empeza a rezar. Es como si cada vez que el tren se queda en la estación los usuarios, de la calentura, los prendiéramos fuego. No, los porteños no somos así. No sé porque mierda no se quedan sin señal en esos benditos teléfonos satelitales. Para colmo desde ayer que el duende me tortura, agridulce tortura, con Lady Gaga y todo por culpa de YOUTUBE. Para que abro la boca. ¿Me pueden explicar para que carancho abro yo la boca? Compañerismo le dicen, trabar amistad lo llaman. Patrañas, es mandarse cagadas lisa y llanamente.
-Si, y podes ver muchos videos. La mayoría son de personas que no tienen nada que hacer, se filman y lo suben a la red como si alguien estuviera interesado en ver su vida.
-ajammm
-Vení, mirá. Ah! Ves! Está es la cantante pop del momento.
En la página principal, el video Telephone de Lady Gaga. Mamá, maldito el segundo en que hice click en “reproducir”. No sé cuantas veces me pidió que lo volviera a poner. Lo miraba cual niño mira a los Teletubies, je, me quedé en el tiempo pero para serles sincero, no sé como carancho se escribe “back gardicans”, esos hipopótamos que están en todos lados. Es increíble, ¿Qué tan embobado puede estar una persona con una canción? NO RESPONDAN, basta con ver las escaleras del Teatro de Colegiales cada viernes cuando en la pista principal suena Bad Romance. Una estampida de sujetos con raros peinados nuevos bajando como si tuvieran esquíes en las patas y solo para bailar el tema del momento pero, si es mitad de canción y no llegan sé quedan al pie de la escalera al grito de “acá, acá nomás” y ahí sí meta rebolear las manos para un lado, para el otro y ya me marée de solo mirarlos. Bueno, el duende mala onda va camino a ello. Siento pánico por mi salud mental. Si escucho una vez más el tarareo de Telephone o el repiquetear de los piecitos diminutos al son de Just Dance creo que lo tiro por la ventana. Desde el piso 13 ¿Cuánto mierda se haría el duende si arrojo?
Igual yo soy un tremendo boludo, lo hubiera dejado ahí, mirando a Gaga, bailando sobre la cocina y, miren lo que les digo, hasta haciendo la mímica del video con el teléfono de la oficina sobre su cabecita, antes de sentir sus dientes afilados masticándome la rodilla. Todo empezó cuando le pregunté porque en ningún lado aparece su verdadero nombre.
-Estuve mirando tu foja de desempeño. Wooow (¿?) empleado del mes durante 10 años seguidos, el sueño de todo adolescente que trabaje en MC Donalds
-Si, si, si. se agrando el petizo
-Si, si, si, brillante, lo inflaba un poco más
-Si, si, si, en el taller todos me admiran, soy una persona “Very imporant”
-Ahhhhhhh, si, si, si Very Importan Person
-Si, si, si Exacto
-Che, ¿Y como te llamas?, ¡sutileza is my name!
Paaaara que, mamita, dejó el café sobre su “escritorito” junto al porta retrato trucado de él disfrazado de super chica al lado de Gaga, creo que tiene problemas con el café, se la pasa batiendo ¿será la falta de sexo? Bah, digo yo, que sé yo, en Buenos Aires No vi ninguna “Duenda” ah, no, no si, si, está la minita esa del Slander Shaper de TvCompras pero ni con un chorro de soda la tocaría, o de ultima que diga ni Mu, que voz de pito. Me fui de tema, algo común en mí. Dejó su café y como chaki chan en una de esas películas que el cable no se cansa de pasar saltó y con una destreza digna de 10-10-10 en campeonato de artes marciales, empezó a mordisquearme con furia la rodilla. La puta madre, que dolor. ¿Vieron cuando un perro está en celo y se te prende en la pata? (lo vi en la tele, lo juro), así estaba el guacho y yo agarrado de la lámpara meta zarandearme para ver si se soltaba. No sé que carajo le da a este enano de jardín botánico por morderme la rodilla. Sí estuvo como 10 minutos. A Dios gracias de que no mire unos 40 centímetros más.
¿Fin de la historia? No averigüé un pomo como sé llama ni porque tanto misterio y me pasé todo el día con un dolor de rodilla terrible. Improvisé una venda para la hemorragia pero esto se va a poner feo mañana. Me voy a dormir temprano, hoy nada de Lost. Quiero poner la pierna de un modo que ya no me duela. Mañana me la cobro.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
Día 10, algo no está bien
Desde el lunes el duende está calmado y hasta servicial. Primero pensé que era porque el lunes no fue un buen día y se había percatado de ello (oh, pero que culto me siento escribiendo “percatado”, je je je), pero el martes siguió con esa actitud y hasta me ofreció batirme el café. Tiene los nudillos algo por demás peludos para mi gusto pero, ¿Cómo podía negarme si lo había dicho tan amablemente que hasta me dio pánico de que si me negara me pateara el tobillo? Hoy mismo (al trabajar para un empresa extrajera los feriados locales no se respetan pero en cambio el día de acción de gracia lo tengo libre), llegué y estaba, como los días anteriores paradito en la puerta de la oficina arregladito y con el pelo peinado a dos aguas, esperándome, y hasta me dio la mano al saludarme. ¿No estaré siendo algo paranoico al pensar que todo el tiempo está planeando algo para perjudicarme? Quizás solo está tratando de remediar el comienzo fallido que tuvimos pero sin embargo algo no está del todo bien, lo veo en su mirada y no me olvido que leí su foja de desempeño laboral y muchas cosas no me cerraron. De todos modos no quiero alterar la calma que tenemos. Sé está trabajando bien y a decir verdad, es útil tener en la oficina alguien que sabe como ese hace el trabajo.
Hoy nos repartimos las labores y hasta trabajamos en equipo en un mismo proyecto. Abrimos una de las bolsas de correspondencia atrasada, son 7. Sacamos un cálculo rápido de que en cada bolsa hay unas 3400 cartas y que si nos tomamos al menos un par de horas diarias para leerlas y catalogarlas, en siete semanas habremos liquidado ese trabajo y estaremos libres para ocuparnos de lo que surja en el día a día.
Estoy contento, aún no entiendo muy bien como funcionan las cosas acá pero al menos en lo que a mis obligaciones respecta siento que estoy cumpliendo.
El break del almuerzo lo amenizo con la lectura del archivo confidencial de los regalos prohibidos de Santa. Es súper gracioso pero a la vez algo tétrico ver como juguetes que en apariencia son inofensivos, luego de una mala experiencia, son puestos en la lista negra. Prometo que en estos días voy a comentarles algunas de las cosas que leí.
Ah, me olvidaba. Estoy expectante. Mandé pedir una computadora. Hasta ahora estoy utilizando mi laptop (muy mal hecho, lo sé pero así puedo mentarme en Facebook y Twister y el día se me acorta mucho) para poner algo de orden en unos cuantos archivos que creo necesitan ser digitalizados, tarea extra pero necesaria. Mi superior, el señor John prometió considerar el pedido y de ser aceptado se pondrá en contacto con la gente del departamento de insumos para que me envíen una computadora y agregó que quizás hasta se pueda conseguir una multifunción. Todos se muestran realmente amables y eso me genera buen humor.
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Hoy nos repartimos las labores y hasta trabajamos en equipo en un mismo proyecto. Abrimos una de las bolsas de correspondencia atrasada, son 7. Sacamos un cálculo rápido de que en cada bolsa hay unas 3400 cartas y que si nos tomamos al menos un par de horas diarias para leerlas y catalogarlas, en siete semanas habremos liquidado ese trabajo y estaremos libres para ocuparnos de lo que surja en el día a día.
Estoy contento, aún no entiendo muy bien como funcionan las cosas acá pero al menos en lo que a mis obligaciones respecta siento que estoy cumpliendo.
El break del almuerzo lo amenizo con la lectura del archivo confidencial de los regalos prohibidos de Santa. Es súper gracioso pero a la vez algo tétrico ver como juguetes que en apariencia son inofensivos, luego de una mala experiencia, son puestos en la lista negra. Prometo que en estos días voy a comentarles algunas de las cosas que leí.
Ah, me olvidaba. Estoy expectante. Mandé pedir una computadora. Hasta ahora estoy utilizando mi laptop (muy mal hecho, lo sé pero así puedo mentarme en Facebook y Twister y el día se me acorta mucho) para poner algo de orden en unos cuantos archivos que creo necesitan ser digitalizados, tarea extra pero necesaria. Mi superior, el señor John prometió considerar el pedido y de ser aceptado se pondrá en contacto con la gente del departamento de insumos para que me envíen una computadora y agregó que quizás hasta se pueda conseguir una multifunción. Todos se muestran realmente amables y eso me genera buen humor.
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martes, 23 de marzo de 2010
Día 9, Martes al fin
No sé porque ayer estaba tan agotado, m sentía un despojo humano. Supongo, tuvo que ver con la complicada primera semana de trabajo.
Cuando tuve la entrevista definitiva, esa en donde me dieron la noticia de que había sido seleccionado para el puesto, jamás me hubiera imaginado que terminaría donde estoy. El anuncio solicitaba un empleado idóneo en tareas administrativas generales. Era realmente escueto, nada explicativo, ni siquiera aclaraba cual era la empresa contratante, pero no me interesó ya que por lo general las búsquedas laborales se realizan por medio de terceros. Como sea, cuando escuché por primera vez el nombre SANTA.INC supuse que se trataba de alguna empresa del ramo religioso pero cuando llegue el primer día a la oficina me desayuné con que iba a trabajar para Santa Claus.
-¿Para Santa Claus? Pregunté risueño pensando en algún tipo de broma de bienvenida
-Si, sabemos que particularmente en esta zona del planeta se lo nombra de otro modo pero como política de la empresa decidimos unificar y llamarlo Santa o Santa Claus.
-Pero ¿Para Santa Claus? Volví a preguntar, esta vez con una mezcla de confusión, desconcierto e incredulidad
-Si, si. El que entrega regalos a los niños en navidad.
-Pero Santa no exis…
-Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh. No diga eso, se lo ruego, y menos entre estas paredes. Usted no entiende y créame que yo comprendo ese estado en el que se encuentra actualmente y le repito, créame, con el paso de los días usted volverá a ese estado infantil en el que sentía que todo, hasta la idea descabellada de que un abuelito gordo entraba por las chimeneas cada medianoche del 24 de diciembre a dejar los regalos, era verdad.
Al escucharlo hablar con tanta seguridad me empecé a hacer la idea de que esto no era una broma, que en verdad estaba en la empresa de Santa aunque en el fondo, con todos los años que tengo encima la idea parecía completamente descabellada aun así, me quedé callado prestando atención a lo que el hombre frente a mi decía tratando de asimilar lo que oían mis oídos.
-Si, mientras llegue el 5 de cada mes y me pagan, no tengo problemas.
-Quédese tranquilo, usted volverá a creer, es mi palabra.
Lo dudo, pero bueno, si esto se trata de jugar jugaré, pensé ni bien estuve a solas en la oficina, que para ser sincero no tenia nada de “espíritu navideño”. Es una habitación de unos 10 metros cuadrados, con paredes perfectamente blancas y suelo de madera bien pulido, en donde podría ver mi reflejo si me lo propusiera (no soy tan tonto como para peinarme mirando al piso). Enfrente a la puerta de entrada esta el enorme ventanal que ocupa toda la pared, enseña las tupidas copas de los árboles de la plaza San Martín en Retiro. En el centro, al segundo día lo corrí un poco más atrás para sentir el sol pegándome tibio en la espalda, un imponente escritorio, sobre el, una lampa bastante fea (tengo que ver si puedo cambiarla), un teléfono negro, un lapicero con biromes y no mucho más. La cocina y el baño están juntas frente a la habitación donde se guardan las cartas del día ya catalogadas las cuales 10 minutos antes de la hora de salida son retiradas por un tal R. Olmedo del que aun no pude sacar una palabra y colocadas en los subsuelos del edificio de al lado.
No sé muy bien que pasa en este lugar y por eso mismo estoy escribiendo en este blog, para tratar de compartir lo que sucede en estas cuatro paredes de 9 a 17hs. Como entenderán, mi postura es “ver para creer” y no tardé ni una hora en ver, ahora solo me falta creer, o como dijo John, el sujeto de la sucursal de Minesota, Volver creer.
Cuando tuve la entrevista definitiva, esa en donde me dieron la noticia de que había sido seleccionado para el puesto, jamás me hubiera imaginado que terminaría donde estoy. El anuncio solicitaba un empleado idóneo en tareas administrativas generales. Era realmente escueto, nada explicativo, ni siquiera aclaraba cual era la empresa contratante, pero no me interesó ya que por lo general las búsquedas laborales se realizan por medio de terceros. Como sea, cuando escuché por primera vez el nombre SANTA.INC supuse que se trataba de alguna empresa del ramo religioso pero cuando llegue el primer día a la oficina me desayuné con que iba a trabajar para Santa Claus.
-¿Para Santa Claus? Pregunté risueño pensando en algún tipo de broma de bienvenida
-Si, sabemos que particularmente en esta zona del planeta se lo nombra de otro modo pero como política de la empresa decidimos unificar y llamarlo Santa o Santa Claus.
-Pero ¿Para Santa Claus? Volví a preguntar, esta vez con una mezcla de confusión, desconcierto e incredulidad
-Si, si. El que entrega regalos a los niños en navidad.
-Pero Santa no exis…
-Shhhhhhhhhhhhhhhhhhh. No diga eso, se lo ruego, y menos entre estas paredes. Usted no entiende y créame que yo comprendo ese estado en el que se encuentra actualmente y le repito, créame, con el paso de los días usted volverá a ese estado infantil en el que sentía que todo, hasta la idea descabellada de que un abuelito gordo entraba por las chimeneas cada medianoche del 24 de diciembre a dejar los regalos, era verdad.
Al escucharlo hablar con tanta seguridad me empecé a hacer la idea de que esto no era una broma, que en verdad estaba en la empresa de Santa aunque en el fondo, con todos los años que tengo encima la idea parecía completamente descabellada aun así, me quedé callado prestando atención a lo que el hombre frente a mi decía tratando de asimilar lo que oían mis oídos.
-Si, mientras llegue el 5 de cada mes y me pagan, no tengo problemas.
-Quédese tranquilo, usted volverá a creer, es mi palabra.
Lo dudo, pero bueno, si esto se trata de jugar jugaré, pensé ni bien estuve a solas en la oficina, que para ser sincero no tenia nada de “espíritu navideño”. Es una habitación de unos 10 metros cuadrados, con paredes perfectamente blancas y suelo de madera bien pulido, en donde podría ver mi reflejo si me lo propusiera (no soy tan tonto como para peinarme mirando al piso). Enfrente a la puerta de entrada esta el enorme ventanal que ocupa toda la pared, enseña las tupidas copas de los árboles de la plaza San Martín en Retiro. En el centro, al segundo día lo corrí un poco más atrás para sentir el sol pegándome tibio en la espalda, un imponente escritorio, sobre el, una lampa bastante fea (tengo que ver si puedo cambiarla), un teléfono negro, un lapicero con biromes y no mucho más. La cocina y el baño están juntas frente a la habitación donde se guardan las cartas del día ya catalogadas las cuales 10 minutos antes de la hora de salida son retiradas por un tal R. Olmedo del que aun no pude sacar una palabra y colocadas en los subsuelos del edificio de al lado.
No sé muy bien que pasa en este lugar y por eso mismo estoy escribiendo en este blog, para tratar de compartir lo que sucede en estas cuatro paredes de 9 a 17hs. Como entenderán, mi postura es “ver para creer” y no tardé ni una hora en ver, ahora solo me falta creer, o como dijo John, el sujeto de la sucursal de Minesota, Volver creer.
lunes, 22 de marzo de 2010
Día 8, Lunes de pocas pulgas y 0 ganas
Lunes. Me levanté sumamente agotado y no sé porque. Ahora en el trabajo, trabajando, bueno en realidad parando para almorzar. Tenia ganas de ensalada pero solo conseguí un pebete de salame y queso. Que pachorra, no me dio para caminar en busca de ensalada. Solo quiero llegar a casa y tirarme a dormir. Ni bien investigue si existe, voy a tratar de colar en la lista de regalos navideños un tele-transportador. Que lindo seria tener uno en casa y otro en la oficina. Me levantaría a las nueve menos cinco y en segundos estaría en el microcentro. Nada de colectivos, nada de subte, anda de olor a sobaco en verano ni a ventanas cerradas en inverno y ese aire todo viciado.
Gracias a Dios el duende hoy está amistoso ¿Será que vio el agotamiento en mi cara? No lo sé y no pienso hacer nada para alterar la paz que reina ahora en la oficina. Ahora está en su mini escritorio, lo improvisó con un cajón de manzanas ¿De donde lo habrá sacado? Da pena pero él le pone onda. Lo decoró con un pino de navidad pero sin adornos, claro está. Fueron muchos años en el Polo Norte. Al lado de Santa supongo, todo el año debe ser navidad. Pesar que acá faltan como 9 meses para que llegue esa fecha y ya estoy necesitando vacaciones. Que feliz voy a ser el 24 a las 12 de la noche, cuando este oficialmente libre del trabajo. ¿Y si me consigo un laburito de verano con los reyes magos? Je, no, ni en pedo.
Ufff, que cansancio, tendría que visitar al médico. La puta, se me pasó comprarme algo para tomar. Ya fue, me aguanto hasta la salida. Solo faltan un par de horas.
Gracias a Dios el duende hoy está amistoso ¿Será que vio el agotamiento en mi cara? No lo sé y no pienso hacer nada para alterar la paz que reina ahora en la oficina. Ahora está en su mini escritorio, lo improvisó con un cajón de manzanas ¿De donde lo habrá sacado? Da pena pero él le pone onda. Lo decoró con un pino de navidad pero sin adornos, claro está. Fueron muchos años en el Polo Norte. Al lado de Santa supongo, todo el año debe ser navidad. Pesar que acá faltan como 9 meses para que llegue esa fecha y ya estoy necesitando vacaciones. Que feliz voy a ser el 24 a las 12 de la noche, cuando este oficialmente libre del trabajo. ¿Y si me consigo un laburito de verano con los reyes magos? Je, no, ni en pedo.
Ufff, que cansancio, tendría que visitar al médico. La puta, se me pasó comprarme algo para tomar. Ya fue, me aguanto hasta la salida. Solo faltan un par de horas.
domingo, 21 de marzo de 2010
Día 7, domingo lluvioso, productivo y melancólico
Me pasé toda la tarde del sábado encerrado en casa estudiando el historial del Enano mala onda. Realmente leí cosas interesantes y ahora (me acabo de tragar el chicle) creo que debo manejarme con mucha precaución.
El convidar sustancias prohibidas fue el detonante que hizo que Santa le pegara finamente una patada en el culo a mi nada flamante compañerito de Oficina. El historial de comportamiento errático se extiende a lo largo de hojas y hojas anexadas al cuerpo principal del documento pero lo más interesante es que este sujeto no tiene un nombre identificatorio. Por lo que pude entender, una vez que la oficina de recursos humanos de SANTA.INC recluta a un nuevo duende, al menos de categoría operario de taller, y por cuestiones de seguridad, se le asigna una nueva identidad. Nombre y apellido, así como lugar de nacimiento, residencia y familiares cercanos son volados de un plumazo para reemplazarlos por datos ficticios que de ahí en adelante pasan a ser tomados como la verdad absoluta.
Enano mala onda se negó a completar el formulario de datos personales, el cual se encuentra vacío salvo por una nota en manuscrita: “Por contar con excelentes referencias se le permitirá al operario número 14.347 conservar su identidad originaria la cual, a pedido del mismo, será preservada bajo el máximo secreto” Bien, algo raro ocurre con ese duende y prometo no descansar hasta saber como carajo se llama y porque se le permitió tamaño privilegio. Desde allí en adelante todo el registro habla de el mal comportamiento del hombrecito pero a su vez este contrasta con el excelente desempeño del mismo, de echo, durante los 10 años que lleva en la empresa ha conseguido el mayor merito al que un duendecito que trabaja con Santa puede aspirar “El duende del mes”, salvo en una ocasión en donde fue destronado y su foto en el marco de oro remplazada por un tan Damian quien solo duro en su puesto un mes y medio. Quizás el averiguar porque renuncio Damian el duende me permita atar al menos un cabo en esta historia de incoherencias.
Revolviendo en la mochila encontré una carta. Debo haberla puesto allí por error junto con las 5 francesas que traje en la semana. Es una carta rara:
Me quedé pensando en ese chico. ¿Qué será lo que le pide a Santa? ¿Por qué Santa no le cumple? No sé, me dio melancolía. Yo no tuve muchos regalos cuando era chico, quizás sea eso. Voy a ver que puedo hacer por Mariano.
El convidar sustancias prohibidas fue el detonante que hizo que Santa le pegara finamente una patada en el culo a mi nada flamante compañerito de Oficina. El historial de comportamiento errático se extiende a lo largo de hojas y hojas anexadas al cuerpo principal del documento pero lo más interesante es que este sujeto no tiene un nombre identificatorio. Por lo que pude entender, una vez que la oficina de recursos humanos de SANTA.INC recluta a un nuevo duende, al menos de categoría operario de taller, y por cuestiones de seguridad, se le asigna una nueva identidad. Nombre y apellido, así como lugar de nacimiento, residencia y familiares cercanos son volados de un plumazo para reemplazarlos por datos ficticios que de ahí en adelante pasan a ser tomados como la verdad absoluta.
Enano mala onda se negó a completar el formulario de datos personales, el cual se encuentra vacío salvo por una nota en manuscrita: “Por contar con excelentes referencias se le permitirá al operario número 14.347 conservar su identidad originaria la cual, a pedido del mismo, será preservada bajo el máximo secreto” Bien, algo raro ocurre con ese duende y prometo no descansar hasta saber como carajo se llama y porque se le permitió tamaño privilegio. Desde allí en adelante todo el registro habla de el mal comportamiento del hombrecito pero a su vez este contrasta con el excelente desempeño del mismo, de echo, durante los 10 años que lleva en la empresa ha conseguido el mayor merito al que un duendecito que trabaja con Santa puede aspirar “El duende del mes”, salvo en una ocasión en donde fue destronado y su foto en el marco de oro remplazada por un tan Damian quien solo duro en su puesto un mes y medio. Quizás el averiguar porque renuncio Damian el duende me permita atar al menos un cabo en esta historia de incoherencias.
Revolviendo en la mochila encontré una carta. Debo haberla puesto allí por error junto con las 5 francesas que traje en la semana. Es una carta rara:
Querido Santa:
Soy Mariano otra vez. ¿Cómo te trata el invierno Santa? ¿Te gustó la bufanda que le pedí a la abuela que te tejiera? La quería en verde y rojo pero a la abuela se le acabó el rojo asíque solo la hizo de verde. ¿Está linda, no es cierto?
Santa, te juro que me voy a portar bien todo este año y el que sigue y el otro, y el otro y hasta que sea muy, muy viejito y tengo nietitos. Esta vez, ¿si me vas a poder traer lo que quiero? Perdón por escribirte un día después de navidad pero pensé que esta vez si me ibas a dar lo que te pido cada año. Yo sé que a veces me peleo con mi hermanito, que le pego, pero te juro que son solo golpes chiquititos, yo lo quiero mucho a mi hermanito y también a mi abuela y a mi papito y a mi mamita. Y bueno, perdón si te molesto pero ojala algún día puedas regalarme lo que siempre te pido. Igual gracias, las medias son abrigadas, me gustan mucho los pinitos azules y las galletitas estaban sabrosas. ¿Viste? Las compartí con mi hermanito y con la abuela.
Te quiero mucho Santa.
Mariano, 11 años, Temuco, Chile.
Me quedé pensando en ese chico. ¿Qué será lo que le pide a Santa? ¿Por qué Santa no le cumple? No sé, me dio melancolía. Yo no tuve muchos regalos cuando era chico, quizás sea eso. Voy a ver que puedo hacer por Mariano.
sábado, 20 de marzo de 2010
Día 6, sábado de gloria y planificación
La puta madre, no sé cuando más soporte a ese enano del demonio y eso que lo conocí ayer a la mañana. Creo que odio a los duendes y ellos me odian a mí.
No puedo tener peor suerte, ahora resulta que el hombrecito de traje gracioso se queda en la oficina. En ese lugar no hay espacio para dos seres humanos, ni siquiera para uno!, veremos como nos arreglamos un ser humano y medio, y no me mal interpreten, lejos está de mí el discriminar a esos sujetos pequeñitos, si son adorables, en tanto y en cuanto los tenga lejos mío. Pero no, ahora lo tengo que aguantar de 9 a 17hs quien sabe por cuanto tiempo. ¡Que suplicio señor¡
Recapitulemos. Había terminado mi relato cuando encerré al pibito este en el baño y me dispuse a hacer la llamada correspondiente, pues bien, resulta que el sujeto cometió “falta grave tipo A”: Convidar sustancias ilegales a los renos. Si, al parecer este duende es de lo más heavy en el taller de Santa. Como castigo por su mal desempeño fue trasladado del helado Polo Norte al culo del mundo, o sea a mi oficina por tiempo indeterminado. Claro, ahora entiendo porque Don duende estaba furioso, de pasar de hornear galletas y tallar caballitos de madera lo mandan a tareas administrativas sin nada de cantos mágicos, ni bailes mágicos ni yerbas mágicas. Solo a mi me podía pasar tener un compañero que es mal humorado, gruñón, agresivo y drogón.
Asíque acá estoy, despertándome en sábado con un dolor de cabeza que me taladra el cerebro y con unas cuantas cosas del trabajo para solucionar. Como primer punto del día, y voy a trabajar arduamente en esta cuestión, está la de idear un sistema de clasificación mucho más eficiente del que utilizan al día de hoy. Quizás acomodar las cartas por continentes, luego por países, por sexo, edad y bla, bla, bla. No lo sé ¿Funcionará? Estamos en marzo y aún el depósito de cartas, un sitio que ocupa del tercer al décimo subsuelo del edificio de al lado está completamente vacío pero me temo que pronto comenzará a llenarse. Ese es otro punto importante. Debo adelantar todo el trabajo que pueda antes de la fecha critica, la semana del 20 de diciembre, según tengo entendido. Ya me veo a las corridas de un lado para el otro y tomándome jarras de café para mantenerme despierto y poder cumplir con todo y todos. No creo que sea demasiado simpático el que por mi culpa un niño se quede sin su obsequio de navidad. Debo pensar seriamente en una campaña de concientización para que los padres fomenten la escritura temprana de las cartitas. Algo va a surgir. También tengo que pensar en como hacer para que el enano de jardín no se convierta en un estorbo. Creo que ese será el verdadero primer punto focal de esta jornada. Leer de P a PA su curriculum y legajo laboral me puede dar la clave para sobrellevar esto que me toca vivir.
Desayuno y me meto de lleno con la foja del Enano mala onda.
Nota: Comprar un desodorante de ambiente. Cualquier aroma, el más fuerte y penetrante. Ese duende se caga feo.
No puedo tener peor suerte, ahora resulta que el hombrecito de traje gracioso se queda en la oficina. En ese lugar no hay espacio para dos seres humanos, ni siquiera para uno!, veremos como nos arreglamos un ser humano y medio, y no me mal interpreten, lejos está de mí el discriminar a esos sujetos pequeñitos, si son adorables, en tanto y en cuanto los tenga lejos mío. Pero no, ahora lo tengo que aguantar de 9 a 17hs quien sabe por cuanto tiempo. ¡Que suplicio señor¡
Recapitulemos. Había terminado mi relato cuando encerré al pibito este en el baño y me dispuse a hacer la llamada correspondiente, pues bien, resulta que el sujeto cometió “falta grave tipo A”: Convidar sustancias ilegales a los renos. Si, al parecer este duende es de lo más heavy en el taller de Santa. Como castigo por su mal desempeño fue trasladado del helado Polo Norte al culo del mundo, o sea a mi oficina por tiempo indeterminado. Claro, ahora entiendo porque Don duende estaba furioso, de pasar de hornear galletas y tallar caballitos de madera lo mandan a tareas administrativas sin nada de cantos mágicos, ni bailes mágicos ni yerbas mágicas. Solo a mi me podía pasar tener un compañero que es mal humorado, gruñón, agresivo y drogón.
Asíque acá estoy, despertándome en sábado con un dolor de cabeza que me taladra el cerebro y con unas cuantas cosas del trabajo para solucionar. Como primer punto del día, y voy a trabajar arduamente en esta cuestión, está la de idear un sistema de clasificación mucho más eficiente del que utilizan al día de hoy. Quizás acomodar las cartas por continentes, luego por países, por sexo, edad y bla, bla, bla. No lo sé ¿Funcionará? Estamos en marzo y aún el depósito de cartas, un sitio que ocupa del tercer al décimo subsuelo del edificio de al lado está completamente vacío pero me temo que pronto comenzará a llenarse. Ese es otro punto importante. Debo adelantar todo el trabajo que pueda antes de la fecha critica, la semana del 20 de diciembre, según tengo entendido. Ya me veo a las corridas de un lado para el otro y tomándome jarras de café para mantenerme despierto y poder cumplir con todo y todos. No creo que sea demasiado simpático el que por mi culpa un niño se quede sin su obsequio de navidad. Debo pensar seriamente en una campaña de concientización para que los padres fomenten la escritura temprana de las cartitas. Algo va a surgir. También tengo que pensar en como hacer para que el enano de jardín no se convierta en un estorbo. Creo que ese será el verdadero primer punto focal de esta jornada. Leer de P a PA su curriculum y legajo laboral me puede dar la clave para sobrellevar esto que me toca vivir.
Desayuno y me meto de lleno con la foja del Enano mala onda.
Nota: Comprar un desodorante de ambiente. Cualquier aroma, el más fuerte y penetrante. Ese duende se caga feo.
viernes, 19 de marzo de 2010
El Trabajo Soñado: Día 5, el comienzo
Por Hernán Wuest
Pensé que esto iba a ser sencillo, o al menos más fácil que vender seguros o cualquier otro tipo de producto o servicio en un call center pero no, me equivoqué. Cada día surge un nuevo problema. Aun estoy en la etapa de demostrar altura y frente a los desafíos actuar fríamente, no sé cuanto me dure pero espero por mi salud mental que no derrape tan pronto. Veremos cuanto aguanto como empleado administrativo en la empresa de Santa Claus.
Hoy, mi quinto día en SANTA.INC, no podía haber empezado más accidentado. Un tiroteo en Puente Pueyrredon me hizo perder no menos de 20 minutos; al parecer, un grupo comando robó un camión con zapatillas. Este país está cada vez peor, aunque si lo pienso fríamente no sé que es realmente peor: la inseguridad o las pavadas que surgen entorno a cada cosa que se mediatiza.
Iba llegando tarde, el trafico había sido desviado por un camino alternativo para evitar la zona conflictiva y mientras tanto en la radio el locutor tiró la hipótesis de que robar un camión de zapatillas es una tarea inútil ya que los pares izquierdos van en un vehiculo mientras los derechos van en otro!. ¿Se imaginan?, tomarse semejante precaución al reverendo cohete. Abrir cada caja, separar cada par derecho del izquierdo, catalogarlo para poder ser devuelto a su correspondiente caja con su correspondiente par izquierdo, luego cerrar la caja, si es que viajan en cajas, subir cada calzado al camión correcto, teniendo la precaución de que el derecho sea colocado en el camión A y no en B. Mi dios, de solo pensar el trabajo que seria realizar tamaña tarea me agota, cuanta gente tendría que estar dedicada solo a la acción de abrir caja por caja si yo, en mi trabajo soñado solo tengo que clasificar cartas y a las dos horas, si no antes, me vuelvo loco.
Hablando de cartas. Ayer recibí 452, que se suman a las otras cientos que estaban cuando empecé y aún no han sido catalogadas, 3 de las cuales eran en francés. Lo primero que pensé cuando las vi fue: “El anuncio no decía que debía hablar Frances!” mamita, el verdadero problema va a ser cuando comiencen a escribir los niños japoneses, no sé como carajo voy a hacer para descifrar cada pedido. Estuve pensando toda la tarde en esos niños en toda esa tecnología por aquí y por allá. Si yo fuera niño y rico, me gustaría vivir en Japón y así tener un ejercito de robots que hagan la tarea por mi, coman las verduras que no me gustan por mi y se bañen por mi, bueno, no siempre, porque en algún momento me tendría que bañar ¿no es cierto? pero nada, vivo en Argentina y acá el único robot al que tengo acceso a diario es el que está en el pasillo de la oficina y al que todos solemos llamar “maquina expendedora de café”. En fin, como les comentaba, recibí 452 cartas y 3 eran en francés, fui rápido, ni siquiera las abrí, las metí en mi mochila y las traje a casa, –a la noche con tiempo las digitalizo y las paso por el Google translate y santo remedio, dije en voz alta. No funcionó. Programa de mierda, me tomó un rato largo copiar el texto para luego apretar ENTER y que me devuelva frases incoherentes. Rompiéndome la cabeza pude descifrar que un niño llamado Fabrice pedía cualquier cosa menos otro CD de la primera dama, Carla Bruni, al parecer el padre trabaja como cocinero en el gobierno francés y el presidente Nicolás Sarkozy, para toda ocasión, regala a los empleados de la casa de gobierno cd´s de su mujer. -Bah, patrañas, a ese pibito le voy a mandar el CD de Iliana Calabró, para que sepa lo que es quejarse de la mala música dije nuevamente en voz alta, luego de percatarme de lo sucedido, me quedé un minuto en silencio simulando que no había pasado nada. Es que, para serles sinceros, se me pasó por la cabeza que tal vez el viejo Santa en verdad sabe como nos portamos todos durante el año y en ese momento estaba escuchando mi rapto de maldad. Tendré que averiguar si SANTA.INC instala micrófonos en las casas de todos los niños y si es así no veo porque no violar un poco más la intimidad de las personas y poner unos cuantos de sobra en las viviendas de los empleados. Bueno si, lo admito, miré bajo la mesa para ver si había uno pero solo encontré un par de chicles viejos que al parecer mi sobrino Tomas ha dejado de regalo en varias de sus tantas visitas. Luego de mirar una segunda vez para asegurarme y tantear el reverso de la silla, doblé la carta y en el remitente escribí “Una bicicleta y equipo de seguridad para montarla” tratando corregir mi error y hacer lo correcto. No se si está bien que lo admita, pero suelo perseguirme con facilidad. Después, sintiendo la presencia invisible de mi jefe, según tratando de delibrar las otras dos cartas, esta vez eran nenas, una de ellas pedía una muñeca y la restante un pony. -¡Que costumbre tienen los mocosos! grite -Mocosos divinos! Sisi, mocositos divinos, dije para que no se notara que los había insultado. Pero ahora enserio, ¿Cómo carajo piensan que Santa va a meter un pony en la bolsa de regalo?
En 1934 un niño judío había pedido un pony, era la primera vez que llegaba un pedido de esas características, lo sé porque parte de mi trabajo consiste en digitalizar la base de datos de “los regalos prohibidos”, esos obsequios que son imposibles de realizar. En fin, en esa ocasión Santa movilizó a todo el taller para conseguir un Pony pero en ningún criadero del Polo Norte había uno como especificaba la carta, “rubio con una bella cabellera dorada y de ojos azules”. Por suerte uno de los duendes, un tal Rony según consta, era dueño de un ejemplar que utilizaba para ir al trabajo. Santa lo convenció de que lo entregara a este niñito judío, le aseguró que él lo iba a amar y a cuidar siempre y con todo el dolor del alma Rony aceptó; como gratificación Santa le regaló el ultimo modelo del descapotable de Barbie para que pudiera movilizarse más rápido. El simpático duende se puso feliz.
Esa misma noche el Pony fue colocado en la bolsa de los regalos, justo arriba de todos los demás obsequios pero algo terrible sucedió esa navidad. Al parecer el pequeño equino era sumamente miedoso a ello se le sumó que le tenia pánico a las alturas y en pleno vuelo, a uso 30 minutos de despegar, sufrió, lo que podría catalogarse como un paro cardiaco de pony, Santa afligido no tuvo más remedio que dejarlo en el techo de una de esas casas de comida rápidas en las afueras de Nevada, Estados Unidos, para que dispusieran de él del modo más utilitario. Pero la historia no termina allí, según cuenta el archivo confidencial Santa en persona debió desenvolver cada regalo antes de colocarlo bajo el árbol correspondiente porque le lindo Pony se había desgraciado en la bolsa antes de pasar a mejor vida. Esa fue la primera vez que Santa Claus recibo un regalo en navidad. Asíque santo remedio: Nada de Ponys nunca más. De ahora en adelante, cada vez que un niño pide uno se le entregará en cambio un caballo tallado en madera, de eso que quedaron de la noche buena de 1847. La nueva política de la empresa es reducir el inventario de juegos y juguetes en depósito así que, que no les resulte extraño pedir una consola X-box 360 y recibir una Atari de las primeras que salieron al mercado.
25 minutos después y luego de dar vueltas y vueltas por Buenos Aires llegué a la oficina. Ni bien bajé del ascensor supe que sería un día más que largo. Parado junto a la puerta meta darle patadas sin asco había un pequeño hombrecito vestido de verde y blanco totalmente enfurecido.
-Buen día, dije, tratando de ser lo más cortes posible
-Buen día las pelotas, respondió de un modo brusco y con cara de pocos amigos
-¿En que puedo ayudarlo?
-Gira el picaporte grandulón, que la boluda que está adentro se hace la tarada y no me responde
-Pero pequeño…, gran error el mío al llamarlo de ese modo
-Pequeño tus pelotas, pelotudo
-Discúlpeme señor, pero adentro no hay nadie, yo tengo la llave
Sin pensarlo me pego una mordida en la rodilla, como pueden imaginar el dolor me hizo revolcarme en el piso. Cuando estuve a su altura me tomo de la cara con las dos manitos, se sopló el gorro que le tapaba parte del nada amigable rostro y me dijo seriamente.
-Mirá muñeco, hace media hora que estoy esperándote asíque abrís la puta puerta y me das lo que es mío para poder mandarme a mudar, ¿OK?
Era la primera vez que un enano me atacaba asíque no dudé, le hice caso y abrí la oficina pero cada vez se ponía más violento y yo no sabia que hacer.
-Mire señor…
-Señor tus pelotas, tengo 32 años y soy solo, acaso todavía no te pusiste al tanto de quienes trabajamos en la empresa, pelotudo
-Como le decía, le dije, siempre tratando de mantener la calma y sin que sienta que lo estaba agrediendo o haciéndole frente- si me dice su nombre puedo tratar de solucionar este mal entendido.
-Ni sueñes que te voy a ayudar con tu trabajo, para algo te pagan, pelotudo. Mira en esa pantallita que tenes ahí y dame lo que es mío.
Para mirarlo tenia que inclinar la cabeza hacia abajo casi por completo, la situación comenzó a darme gracia y el duende se debió percatar de ello porque se enfureció aún más y gritando cada vez más fuerte me pedía que lo subiera al escritorio, a la décima vez que me increpó lo alce y ni bien estuvo arriba pateó todos los papeles, tiro el teclado al suelo y arrojó el Mouse contra la pared haciéndolo añicos sin dejar de repetir, -dame lo que es mío, quiero lo que es mío, no me voy de acá hasta que me den lo que es mío, grandísimo hijo de … dame lo que me corresponde. Opté por tomarlo de los hombros y encerrarlo en el baño para poder hacer una llamada y tratar de entender que es lo que estaba pasando.
El telefono de la casa central de SANTA:INC suena mientras el hombrecito patea con fuerza la puerta del baño insultándome a mi y a toda mi famita.
-SANTA.INC ¿En que puedo ayudarlo?
-Buenos días, soy Hernán Wuest de la oficina de Buenos Aires, tengo un problema con un duende…
-Aguarde por favor, ya lo comunico con el sector.
Continuará (siempre quise decir eso)
Pensé que esto iba a ser sencillo, o al menos más fácil que vender seguros o cualquier otro tipo de producto o servicio en un call center pero no, me equivoqué. Cada día surge un nuevo problema. Aun estoy en la etapa de demostrar altura y frente a los desafíos actuar fríamente, no sé cuanto me dure pero espero por mi salud mental que no derrape tan pronto. Veremos cuanto aguanto como empleado administrativo en la empresa de Santa Claus.
Hoy, mi quinto día en SANTA.INC, no podía haber empezado más accidentado. Un tiroteo en Puente Pueyrredon me hizo perder no menos de 20 minutos; al parecer, un grupo comando robó un camión con zapatillas. Este país está cada vez peor, aunque si lo pienso fríamente no sé que es realmente peor: la inseguridad o las pavadas que surgen entorno a cada cosa que se mediatiza.
Iba llegando tarde, el trafico había sido desviado por un camino alternativo para evitar la zona conflictiva y mientras tanto en la radio el locutor tiró la hipótesis de que robar un camión de zapatillas es una tarea inútil ya que los pares izquierdos van en un vehiculo mientras los derechos van en otro!. ¿Se imaginan?, tomarse semejante precaución al reverendo cohete. Abrir cada caja, separar cada par derecho del izquierdo, catalogarlo para poder ser devuelto a su correspondiente caja con su correspondiente par izquierdo, luego cerrar la caja, si es que viajan en cajas, subir cada calzado al camión correcto, teniendo la precaución de que el derecho sea colocado en el camión A y no en B. Mi dios, de solo pensar el trabajo que seria realizar tamaña tarea me agota, cuanta gente tendría que estar dedicada solo a la acción de abrir caja por caja si yo, en mi trabajo soñado solo tengo que clasificar cartas y a las dos horas, si no antes, me vuelvo loco.
Hablando de cartas. Ayer recibí 452, que se suman a las otras cientos que estaban cuando empecé y aún no han sido catalogadas, 3 de las cuales eran en francés. Lo primero que pensé cuando las vi fue: “El anuncio no decía que debía hablar Frances!” mamita, el verdadero problema va a ser cuando comiencen a escribir los niños japoneses, no sé como carajo voy a hacer para descifrar cada pedido. Estuve pensando toda la tarde en esos niños en toda esa tecnología por aquí y por allá. Si yo fuera niño y rico, me gustaría vivir en Japón y así tener un ejercito de robots que hagan la tarea por mi, coman las verduras que no me gustan por mi y se bañen por mi, bueno, no siempre, porque en algún momento me tendría que bañar ¿no es cierto? pero nada, vivo en Argentina y acá el único robot al que tengo acceso a diario es el que está en el pasillo de la oficina y al que todos solemos llamar “maquina expendedora de café”. En fin, como les comentaba, recibí 452 cartas y 3 eran en francés, fui rápido, ni siquiera las abrí, las metí en mi mochila y las traje a casa, –a la noche con tiempo las digitalizo y las paso por el Google translate y santo remedio, dije en voz alta. No funcionó. Programa de mierda, me tomó un rato largo copiar el texto para luego apretar ENTER y que me devuelva frases incoherentes. Rompiéndome la cabeza pude descifrar que un niño llamado Fabrice pedía cualquier cosa menos otro CD de la primera dama, Carla Bruni, al parecer el padre trabaja como cocinero en el gobierno francés y el presidente Nicolás Sarkozy, para toda ocasión, regala a los empleados de la casa de gobierno cd´s de su mujer. -Bah, patrañas, a ese pibito le voy a mandar el CD de Iliana Calabró, para que sepa lo que es quejarse de la mala música dije nuevamente en voz alta, luego de percatarme de lo sucedido, me quedé un minuto en silencio simulando que no había pasado nada. Es que, para serles sinceros, se me pasó por la cabeza que tal vez el viejo Santa en verdad sabe como nos portamos todos durante el año y en ese momento estaba escuchando mi rapto de maldad. Tendré que averiguar si SANTA.INC instala micrófonos en las casas de todos los niños y si es así no veo porque no violar un poco más la intimidad de las personas y poner unos cuantos de sobra en las viviendas de los empleados. Bueno si, lo admito, miré bajo la mesa para ver si había uno pero solo encontré un par de chicles viejos que al parecer mi sobrino Tomas ha dejado de regalo en varias de sus tantas visitas. Luego de mirar una segunda vez para asegurarme y tantear el reverso de la silla, doblé la carta y en el remitente escribí “Una bicicleta y equipo de seguridad para montarla” tratando corregir mi error y hacer lo correcto. No se si está bien que lo admita, pero suelo perseguirme con facilidad. Después, sintiendo la presencia invisible de mi jefe, según tratando de delibrar las otras dos cartas, esta vez eran nenas, una de ellas pedía una muñeca y la restante un pony. -¡Que costumbre tienen los mocosos! grite -Mocosos divinos! Sisi, mocositos divinos, dije para que no se notara que los había insultado. Pero ahora enserio, ¿Cómo carajo piensan que Santa va a meter un pony en la bolsa de regalo?
En 1934 un niño judío había pedido un pony, era la primera vez que llegaba un pedido de esas características, lo sé porque parte de mi trabajo consiste en digitalizar la base de datos de “los regalos prohibidos”, esos obsequios que son imposibles de realizar. En fin, en esa ocasión Santa movilizó a todo el taller para conseguir un Pony pero en ningún criadero del Polo Norte había uno como especificaba la carta, “rubio con una bella cabellera dorada y de ojos azules”. Por suerte uno de los duendes, un tal Rony según consta, era dueño de un ejemplar que utilizaba para ir al trabajo. Santa lo convenció de que lo entregara a este niñito judío, le aseguró que él lo iba a amar y a cuidar siempre y con todo el dolor del alma Rony aceptó; como gratificación Santa le regaló el ultimo modelo del descapotable de Barbie para que pudiera movilizarse más rápido. El simpático duende se puso feliz.
Esa misma noche el Pony fue colocado en la bolsa de los regalos, justo arriba de todos los demás obsequios pero algo terrible sucedió esa navidad. Al parecer el pequeño equino era sumamente miedoso a ello se le sumó que le tenia pánico a las alturas y en pleno vuelo, a uso 30 minutos de despegar, sufrió, lo que podría catalogarse como un paro cardiaco de pony, Santa afligido no tuvo más remedio que dejarlo en el techo de una de esas casas de comida rápidas en las afueras de Nevada, Estados Unidos, para que dispusieran de él del modo más utilitario. Pero la historia no termina allí, según cuenta el archivo confidencial Santa en persona debió desenvolver cada regalo antes de colocarlo bajo el árbol correspondiente porque le lindo Pony se había desgraciado en la bolsa antes de pasar a mejor vida. Esa fue la primera vez que Santa Claus recibo un regalo en navidad. Asíque santo remedio: Nada de Ponys nunca más. De ahora en adelante, cada vez que un niño pide uno se le entregará en cambio un caballo tallado en madera, de eso que quedaron de la noche buena de 1847. La nueva política de la empresa es reducir el inventario de juegos y juguetes en depósito así que, que no les resulte extraño pedir una consola X-box 360 y recibir una Atari de las primeras que salieron al mercado.
25 minutos después y luego de dar vueltas y vueltas por Buenos Aires llegué a la oficina. Ni bien bajé del ascensor supe que sería un día más que largo. Parado junto a la puerta meta darle patadas sin asco había un pequeño hombrecito vestido de verde y blanco totalmente enfurecido.
-Buen día, dije, tratando de ser lo más cortes posible
-Buen día las pelotas, respondió de un modo brusco y con cara de pocos amigos
-¿En que puedo ayudarlo?
-Gira el picaporte grandulón, que la boluda que está adentro se hace la tarada y no me responde
-Pero pequeño…, gran error el mío al llamarlo de ese modo
-Pequeño tus pelotas, pelotudo
-Discúlpeme señor, pero adentro no hay nadie, yo tengo la llave
Sin pensarlo me pego una mordida en la rodilla, como pueden imaginar el dolor me hizo revolcarme en el piso. Cuando estuve a su altura me tomo de la cara con las dos manitos, se sopló el gorro que le tapaba parte del nada amigable rostro y me dijo seriamente.
-Mirá muñeco, hace media hora que estoy esperándote asíque abrís la puta puerta y me das lo que es mío para poder mandarme a mudar, ¿OK?
Era la primera vez que un enano me atacaba asíque no dudé, le hice caso y abrí la oficina pero cada vez se ponía más violento y yo no sabia que hacer.
-Mire señor…
-Señor tus pelotas, tengo 32 años y soy solo, acaso todavía no te pusiste al tanto de quienes trabajamos en la empresa, pelotudo
-Como le decía, le dije, siempre tratando de mantener la calma y sin que sienta que lo estaba agrediendo o haciéndole frente- si me dice su nombre puedo tratar de solucionar este mal entendido.
-Ni sueñes que te voy a ayudar con tu trabajo, para algo te pagan, pelotudo. Mira en esa pantallita que tenes ahí y dame lo que es mío.
Para mirarlo tenia que inclinar la cabeza hacia abajo casi por completo, la situación comenzó a darme gracia y el duende se debió percatar de ello porque se enfureció aún más y gritando cada vez más fuerte me pedía que lo subiera al escritorio, a la décima vez que me increpó lo alce y ni bien estuvo arriba pateó todos los papeles, tiro el teclado al suelo y arrojó el Mouse contra la pared haciéndolo añicos sin dejar de repetir, -dame lo que es mío, quiero lo que es mío, no me voy de acá hasta que me den lo que es mío, grandísimo hijo de … dame lo que me corresponde. Opté por tomarlo de los hombros y encerrarlo en el baño para poder hacer una llamada y tratar de entender que es lo que estaba pasando.
El telefono de la casa central de SANTA:INC suena mientras el hombrecito patea con fuerza la puerta del baño insultándome a mi y a toda mi famita.
-SANTA.INC ¿En que puedo ayudarlo?
-Buenos días, soy Hernán Wuest de la oficina de Buenos Aires, tengo un problema con un duende…
-Aguarde por favor, ya lo comunico con el sector.
Continuará (siempre quise decir eso)
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